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La boca de los famosos tiene truco: ortodoncia, blanqueamiento y carillas

La boca de los famosos tiene truco: ortodoncia, blanqueamiento y carillas

Estos tratamientos están de moda, en parte por lo que han avanzado en seguridad y efectividad y también alentados por la búsqueda del bienestar y la estética

La boca perfecta de los famosos tiene explicación: tres tratamientos combinados obran milagros en su sonrisa, y cada vez ganan más popularidad también entre el resto de la población. Se trata del blanqueamiento dental, la ortodoncia invisible y las carillas, que juntas o por separado pueden cambiar radicalmente la dentadura de cualquier persona. Los tratamientos han avanzado y se han perfeccionado mucho en los últimos años, y siempre que se hagan a manos de profesionales certificados, tienen todas las garantías.

Entre los actores y presentadores la solución, por rapidez e impacto, suele pasar por recurrir a las carillas. No hay más que ver esos dientes uniformes y regulares para darse cuenta de que es lo que más llevan. Para colocarlas, el dentista debe recortar los dientes del paciente, pero mientras antes esto se hacía de forma agresiva, y aún hoy puede correrse ese riesgo si no se recurre a un buen odontólogo, hoy en día es posible limarlos «poco y nada», como explica el doctor Andrés Turrión Monescillo.

«Usamos una cerámica muy fina, por eso ya no es necesario. El resultado óptimo es tener unos dientes bonitos pero naturales y si se hacen bien se trata de una solución estable para muchos, muchos años», afirma.

Este tratamiento se recomienda a partir de los 18 ó 20 años, vale para cualquier persona y requiere antes un blanqueamiento para que la carilla no acuse el tono original de la dentadura y por tanto se oscurezca.

En Estados Unidos, donde Turrión Monescillo se ha formado y trabajado unos años en Los Ángeles, «se prefiere una dentadura más blanca, grande y con todas las piezas iguales, con menos diferencia anatómica entre dientes. Aquí en España, en cambio, se lleva el aspecto más natural».

El actor Ian McShane. - Gtres

A las carillas se debería recurrir cuando hay un problema de salud o grave de estética. Su efecto es inmediato: provoca «un cambio radical en la cara sin que se note qué ha cambiado en realidad, da un aspecto más sano, más juvenil», añade el dentista madrileño, quien trabaja junto a su padre en la clínica fundada hace 37 años en Moncloa y recientemente ampliada y renovada.

Las otras dos técnicas más solicitadas en las consultas de los odontólogos son la ortodoncia invisible, o Invisalign, y el blanqueamiento de las piezas. La primera ha venido a suavizar el impacto visual y las incomodidades de los tradicionales brackets, permitiendo hacer una vida prácticamente normal mientras se recolocan los dientes en su sitio. Puede llevar de seis meses a dos años, y hay cada vez más personas que la llevan, casi se puede decir que «está de moda», indica Turrión Monescillo.

En cuanto al blanqueamiento, no daña como se creía la estructura del diente, permite recuperar el color oscurecido por enfermedad o hábitos como el tabaco, el té y el café y contribuye a conseguir un aspecto saludable y jovial de todo el rostro. El impacto psicológico para quien ha dado el paso y se ha arreglado la boca es muy importante, clave para su bienestar general.

«Lo importante es buscar una solución personalizada para cada paciente, que sea mínimamente invasiva, que toque las piezas lo menos posible, y que combine tratamientos para alcanzar el objetivo», añade el experto.

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