Opinión

El SEPE, el caos y una reforma urgente

El SEPE, el caos y una reforma urgente

EL SEPE es un caos. Y ya lo era antes del ataque informático que tiene su sistema secuestrado desde el martes. La pandemia hizo aflorar las deficiencias latentes de un organismo en el que urge una reforma. En los últimos meses hemos contemplado cómo los cientos de miles de ERTE han desnudado el SEPE hasta el punto de que su capacidad de gestión se vio colapsada cual cuello de botella. Se produjeron multitud de problemas con los pagos de las prestaciones. El más grave, seguramente, los retrasos

d
e meses en los abonos. Y no solo por lo obvio:
cuántos ciudadanos quedaron sin recibir su único sustento económico
. También por las complicaciones fiscales que ello originó.

El SEPE está sobrecargado. Durante demasiado tiempo no se ha sabido o no se ha querido dado que no es un caramelo electoral modernizarlo, actualizarlo. Y así
se ha ido deteriorando paulatinamente: en los últimos diez años ha perdido 3.400 empleados y
se trabaja con sistemas informáticos y aplicaciones que tienen una antigüedad media de 30 años. Casi increíble.

El
hackeo
todavía no se ha solventado y ha obligado a cortar también algunos trámites de Seguridad Social. Sus efectos son importantes. Aunque
desde Trabajo aseguran que las prestaciones no están en peligro
, no se pueden gestionar citas previas ni registrar a nuevos desempleados, que durante estos días no podrán solicitar el paro que les corresponde. Y hay otro elemento muy perturbador: l
os datos de millones de ciudadanos podrían verse comprometidos.

La preocupación que el ciberataque suscita es lógica y no puede pasar un día más sin que se subsane. Y si finalmente
todo queda en un incidente inane
y aislado, al menos debe servir como último toque de atención sobre sus necesidades. Quizá esto no dé votos, pero es esencial dotar a un organismo estatal básico de los recursos humanos y materiales que necesita.
A las administraciones debe exigírseles eficiencia, pero también hay que encargarse de que puedan serlo.