Opinión

Demagogia tan cara como la factura de la luz

Demagogia tan cara como la factura de la luz

Los españoles quieren saber por qué pagan un alza histórica de la factura eléctrica en plena ola de frío, pero la ministra Teresa Ribera no les dice la verdad. Como publicamos hoy, con los precios alcanzados estos días la factura de la luz rebasará la media de los máximos registrados bajo el mandato de Mariano Rajoy en 2017, pero Ribera ha asegurado que la subida se limitará a unos cuatro euros mensuales. Eso sí, -explica- si el viento empieza a soplar «el domingo o el lunes». Pr

edicciones meteo
rológicas y burlas a los ciudadanos aparte, lo cierto es que
el recibo está por las nubes en una época de gélido frío
y de emergencia nacional. Y quienes hoy gobiernan echan balones fuera o acuden a la demagogia para protegerse de las críticas que arrecian contra su gestión. Su respuesta difiere clamorosamente de las posiciones populistas que, en una época no tan lejana, mantenían desde la oposición -de Pablo Iglesias al propio Pedro Sánchez-, cuando increpaban al Gobierno de Rajoy con gruesas palabras y megáfono en mano, calificándolo de «cómplice de la codicia de las eléctricas» o culpándolo de tener sumido al país -decían- en la pobreza energética. El populismo, ya se sabe, es un bumerán que siempre vuelve contra el que lo lanza.

Desde hace años este periódico ha defendido que el sistema necesita reformas, pues el actual no se ha revelado como el ideal ni el más justo para la protección del consumidor. El precio final de la luz depende de innumerables factores, desde el desequilibrio que se produce entre la oferta y la demanda en estos meses invernales a la merma de la aportación de las energías renovables. Pero tan cierto como eso es que
los españoles hacen frente a uno de los recibos más caros de toda Europa
, lo que para un país como el nuestro, con una tasa de paro tan desbordante, es un gravoso lastre para los hogares, ahuyenta la inversión y expulsa a las empresas. Pese a lo que pagan las familias y los negocios, solo un 35% de la factura depende del precio de la electricidad. El resto se debe al IVA del 21% y a costes regulatorios que son fruto de la mala gestión política del sector.. Siendo así, son varias las voces que apuntan que, entre otras medidas,
cabe revisar a la baja el tipo del IVA aplicado
, lo que tendría repercusión directa en el consumidor. Sin embargo, el Gobierno se niega a valorarlo. La ministra María Jesús Montero afirma que Europa no lo permite. Miente ahora como mentía cuando culpó a Bruselas de no poder bajar el IVA de las mascarillas. La UE ha llamado la atención a España por abusar de los tipos reducidos, pero no se ha pronunciado respecto de la factura de la luz.

Mención especial merece el doble juego de Iglesias. Mientras permanece desaparecido en esta crisis, atiza a los suyos contra su socio de Gobierno, publicitando al máximo la confrontación con el PSOE a través de expertos en crispación como Echenique. Busca Iglesias salir indemne de su responsabilidad: no mancharse las manos ni su imagen. Pero eso podía servirle cuando rodeaba el Congreso. Hoy gobierna.
Los mismos ciudadanos a los que hizo falsas promesas le juzgarán.