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El autor del ataque al Capitolio: un seguidor de la Nación del Islam con problemas de salud mental

El autor del ataque al Capitolio: un seguidor de la Nación del Islam con problemas de salud mental

Dicha organización, con la que simpatizaba Noah Green, de 25 años, incluye un ideario antisemita y racista

El autor del ataque contra el Capitolio este viernes ha sido identificado como Noah Green, un joven con un pasado normal, que no tenía registros policiales ni había levantado sospechas y que pareció entrar en un declive mental acelerado en los últimos años.

Green, de 25 años, había mostrado en esa última fase su adscripción a la Nación del Islam, una organización negra considerada como grupo de odio por el Southern Poverty Law Center, una prestigiosa organización de derechos civiles en EE.UU. La Nación del Islam y las enseñanzas de su líder, Louis Farrakhan, incluyen ideario antisemita y racista.

Nada de esto era evidente en la vida de Green hasta hace pocos meses. Quienes le conocían le describen como un tipo normal, el típico deportista de instituto y de universidad, con cierta popularidad, reservado y sin inclinaciones a la violencia.

Nació en el estado de West Virginia, pero su familia se mudó pronto a la vecina Virginia, donde pasó buena parte del resto de su vida. Fue el mejor jugador del equipo de fútbol americano de su instituto y después siguió con esta práctica en la Christopher Newport University, donde se graduó en 2019 con un título en finanzas.

Su entorno observó cambios profundos y preocupantes en él, sobre todo por los mensajes que compartía en redes sociales. En su cuenta de Facebook, que fue eliminada tras el ataque, mostró tendencias paranoicas. Aseguró que sus compañeros de piso le habían drogado, que sentía síndrome de abstinencia, paranoia y depresión. También aseguró que experimentaba «tendencias suicidas».

Pensamientos suicidas

Green decidió mudarse de forma abrupta a Indianápolis hace unos meses. Uno de sus hermanos, Brendan, aseguró a ‘The Washington Post’ que le dijo que sufría «alucinaciones, palpitaciones del corazón, dolores de cabeza y pensamientos suicidas» y que las drogas le habían dicho que se trasladara a la ciudad de Indianápolis.

El medio local ‘IndyStar’ encontró una petición de cambio de nombre registrada por alguien llamado Noah Green y que solicitaba que fuera Noah Zaeem Muhammad, pero no se concedió porque el solicitante no se presentó a la vista.

Brendan acudió a visitar a su hermano a Indiana cuando este le dijo que había gente que trataba de entrar en su apartamento. Green acabó por trasladarse a África, a Botswana. Después de poco tiempo allí, hace solo unas semanas, pidió a su hermano si podía estar con él en Virginia porque estaba «en muy mala situación».

El hermano aseguró que la familia estaba preocupada por el estado mental y el posible uso de drogas de Green. En los últimos tiempos, sus alusiones a la Nación del Islam y a Farrakhan y Elijah Muhammad -antiguo líder de la organización- fueron más frecuentes. «Alá me ha elegido para otras cosas», decía en un mensaje en Facebook.

El viernes decidió embestir una barrera policial en el Capitolio, fuertemente vigilado desde el asalto por parte de una turba de seguidores de Donald Trump el pasado 6 de enero. Uno de los agentes a los que atropelló falleció. Después salió del coche blandiendo un cuchillo y sin responder a las advertencias de otros agentes, que acabaron por dispararle. Murió poco después.

El jefe de la policía de Washington, Robert Contee, aseguró que el ataque «no parece tener vínculos con terrorismo».

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