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Un convento de Valencia reza por los muertos del coronavirus clavando mascarillas en una cruz

Un convento de Valencia reza por los muertos del coronavirus clavando mascarillas en una cruz

La iniciativa es de la delegación en Valencia de la Comisaría de Tierra Santa y ha sido secundada en otras partes de España

Última hora del coronavirus y las restricciones en la Comunidad Valenciana

La delegación en Valencia de la Comisaría de Tierra Santa, donde la orden franciscana custodia los Santos Lugares, ha impulsado una iniciativa para orar por los fallecidos por coronavirus, clavando mascarillas con sus nombres en una cruz de madera en un convento de Valencia.

«Ahora mismo somos peregrinos huérfanos de peregrinación ya que no podemos emprender ninguna allí y por ello en Cuaresma, que es un tiempo especial de oración, queremos recordar a todos aquellos familiares o amigos que han fallecido a causa del coronavirus», según han indicado desde la delegación de Tierra Santa en Valencia.

Así, han instalado una cruz de madera en la capilla del convento Nuestra Señora de los Ángeles de Valencia, donde la delegación tiene su sede, en la que clavan mascarillas con los nombres escritos de aquellas personas fallecidas que se desea recordar, y que previamente se habrán comunicado anotándolas en una hoja de papel al lado de la cruz. Además, los nombres de estas personas se harán llegar hasta los franciscanos en Tierra Santa que también rezarán por el eterno descanso de las personas fallecidas

Esta iniciativa ha sido impulsada por la delegación valenciana de la comisaría de Tierra Santa y ha sido rápidamente secundada por otras delegaciones españolas, como la de Barcelona donde también han decidido realizarla.

Los religiosos franciscanos de la Comisaría de Tierra Santa son custodios de los Santos Lugares desde 1342 por encargo de la Santa Sede. Igualmente, otra forma de colaborar con ellos es peregrinando a Tierra Santa aunque actualmente todas las peregrinaciones han sido canceladas.

En la actualidad, más de 300 franciscanos de una treintena de países desarrollan su labor cotidiana en la Custodia de Tierra Santa. Allí atienden a 24 parroquias, 79 iglesias, y 81 santuarios, y dirigen quince escuelas con diez mil alumnos y 400 profesores, según las mismas fuentes.

Igualmente, con las aportaciones, la Custodia de Tierra Santa puede ayudar a los necesitados de bienes de primera necesidad, especialmente, a los millones de desplazados por los conflictos actuales.

Además, los franciscanos que permanecen en la custodia de los Santos Lugares, que abarca además de Tierra Santa otros países colindantes como Chipre, Líbano o Siria, entre otros, asisten moral y materialmente al cada vez mayor número de familias sin recursos en la zona.

En la actualidad, Tierra Santa cuenta con una comunidad cristiana de 175.000 habitantes y los religiosos que la atienden «no disponen de apoyo ni del gobierno de Israel ni de la autoridad palestina, por lo que la ayuda económica les resulta imprescindible para subsistir».

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