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Un camionero español atrapado en el Reino Unido: «Los ánimos se están caldeando y algunos se quieren ir»

Un camionero español atrapado en el Reino Unido: «Los ánimos se están caldeando y algunos se quieren ir»

Esteban López ve «humillante» el bloqueo con colas de dos horas y media bajo la lluvia para comer un perrito caliente

Después de 35 horas atrapado al norte de Dover (Reino Unido), junto al puerto británico más importante del Canal de la Mancha, el camionero Esteban López relata como «los ánimos se están caldeando y algunos se quieren ir» entre tensiones con la Policía. Al parecer, ya su pusieron multas de 300 libras esterlinas a conductores que se negaban a apartarse del túnel para pasar a Francia.

«La suerte es que los que hacemos ruta internacional estamos preparados de comida, agua, de todo lo más necesario, porque no te vas parando a comer todo los días, pero otra gente no venía así, en camiones más pequeños de Europa del Este, que van al día», explica este transportista curtido en otros imprevistos, no comparables a este por su duración en el tiempo.

Como medida de emergencia, «están dando perritos calientes y una botella de agua o una coca-cola gratis, pero hacen colas de dos horas y media bajo la lluvia, porque aquí hay 5.000 camiones, algunos con dos chóferes», describe este español que va tirando un poco mejor, por precavido.

En su caso, lleva desde el domingo a las 2 y media de la mañana apartado de su ruta de regreso, después de salir de Lanjarón (Granada), a los pies de las Alpujarras, cargar calabacines en Almería y descargar en Birmingham. Pero las restricciones de movilidad al descubrirse una cepa de coronavirus que se contagia más rápidamente.

[Detectan otra nueva variante de coronavirus «todavía más contagiosa» en Reino Unido]

«Es un desastre bastante grande, ha sido totalmente inesperado, lo dijeron a última hora de la tarde y cerraron esa misma noche, a un compañero mío de Murcia ya le cortaron la entrada al túnel, justo delante mío», recuerda este granadino que tenía que entregar mercancía de Amazon a la vuelta en París, el lunes.

Este bloqueo «no se lo podía esperar nadie», insiste, con la esperanza de que «se está comentando que va a venir el ejército inglés para hacer pruebas de antígenos, que son más rápidos, para que nos dejen entrar en Francia, porque allí si no es así o con una PCR, no se puede».

De hecho, algunos camioneros sí contaban con esos test y pudieron pasar al otro lado del Canal de la Mancha.

«Nosotros no estorbamos a nadie, pero nos han llevado como ganado, metidos aquí 5.000 camiones», protesta este conductor que prevé varios días para salir, ya que están en una zona de pequeñas carreteras, muchas rotondas, con tráiler que pesan 40 toneladas, para recorrer de 30 o 40 kilómetros hasta el túnel,

Para las autoridades británicas, su preocupación era despejar la autopista, para que pasen los turismos.

Sin la familia

«Nochebuena ya es imposible, desde ayer ya sabíamos que no llegábamos, ninguno de lo que estamos aquí. Nada más se puede conducir 10 horas en un día, no hay tiempo suficiente y tenemos cola para 3-4 días por lo menos para salir de aquí», se resigna, aunque el Ministerio de Transportes ha flexibilizado esas normas de los descansos para agilizar su regreso.

«Hablo cada rato con mi mujer y mi hija, yo lo llevaba bien para haber estado en Nochebuena en casa, mi familia estaba preparada y ahora oigo a mi niña de 10 años llorando... Se le quitan a uno las ganas de seguir, que coman yerba del campo», se lamenta, en alusión a que con su trabajo de transportista abastece de verduras a la población británica, y no se merece ahora este trato.

«Llega a ser humillante, me siento desesperado de ver la impotencia de no poder hacer nada», añade, con el recuerdo de otras emergencias en sus veintitantos años al volante en carretera, como una nevada en Francia («aunque siempre podía hacer algo«), o cuando unos inmigrantes se electrocutaron en el túnel de la Mancha, que también estuvo tres días parado, «pero esto lo han hecho sin ningún aviso ni lógica ninguna».

En este compás de espera, «solo queda aguantar para celebrar Nochevieja y despedir el año».

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