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El diabólico cargo de presidente del Barcelona

El diabólico cargo de presidente del Barcelona

Diabólico oscuro de deseo. Diabólica condena. La silla presidencial del Barcelona siempre fue un instrumento jugoso para aquellos que siempre soñaron con ostentear poder y reconocimiento en una Cataluña en la que el club azulgrana ejerce de imprescindible actor político, económico y social. Desde 1978, año en que la entidad azulgrana celebró sus primeras elecciones democráticas, sus más importantes presidentes han tenido problemas con la justicia.

El fallecido Josep Lluís Núñez, vencedor en los citados comicios de 1978 y presidente del Barcelona durante 22 años, ingresó junto a su hijo mayor, del mismo nombre, en la cárcel de Quatre Camins en noviembre de 2014 . El ex presidente del Barcelona había sido condenado el 28 de julio de 2011 a seis años de prisión y a pagar una multa de dos millones de euros por soborno, y otros 36.000 euros de multa por falsedad documental por su implicación en el llamado Caso Hacienda. Se trataba de pagar a cambio de conseguir ahorros fiscales, 13 millones de euros en el caso del dirigente y según certificó la Audiencia de Barcelona. En enero de 2014, sin embargo, el Supremo rebajó la pena al ex presidente a dos años y dos meses de prisión.

Núñez, el rey del chaflán en Barcelona, el mismo que había dicho aquello de «yo podía haber comido caviar y que el Barça se endeudara, pero iba en taxi y comía arenques», siempre se consideró inocente.Y en el recuerdo, su mantra: «También crucificaron a Jesucristo», llegó a clamar cuando aún era el máximo mandatario azulgrana.

Joan Laporta, presidente del Barcelona entre 2003 y 2010 y gran favorito a hacerse con la poltrona en los comicios del próximo domingo, también conoció el banquillo judicial. Siempre resultó absuelto.

Bayram Tutumlu, intermediario futbolístico, había denunciado a Laporta por no haberle pagado una comisión de 2,5 millones de euros a cambio de haber puesto en contacto al presidente del Barcelona con el magnate uzbeco Miraldil Djalalov. La juez encargada del caso desestimó la demanda y condenó a Tutumlu al pago de las costas. En el juicio, eso sí, Laporta admitió haber ingresado 10,15 millones de euros a través de su bufete de abogados gracias a los servicios prestados a la empresa uzbeka Zeromax, propiedad de Djalalov. El presidente azulgrana aseguró que dichas cantidades eran las adecuadas a cobrar por sus honorarios y que además facilitó el cobro de tres millones de euros para el Barça gracias a un amistoso a disputar en Budyonkor.

No fue el único éxito judicial de Laporta, absuelto también junto a otros 16 directivos de la acción de responsabilidad impulsada por la directiva de Sandro Rosell por las supuestas pérdidas en la entidad de 47,6 millones de euros.

Sandro Rosell, presidente azulgrana entre 2010 y 2014, acusado de blanquear comisiones por los derechos audiovisuales de 24 partidos de la selección brasileña de fútbol, fue absuelto tras pasar 643 días en prisión preventiva. Aún falta por resolver la segunda carpeta del caso Neymar, causa en la que Rosell y su sucesor, Josep Maria Bartomeu, aparecen como investigados y que aún está pendiente de juicio.