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Christ Koumadje, el gigante que jugaba al fútbol en las calles del Chad

Christ Koumadje, el gigante que jugaba al fútbol en las calles del Chad

«Recuerdo mi infancia en las calles de la ciudad, jugando al fútbol con mis amigos. Mi madre siempre estaba allí. Ella lo es todo». Hace memoria Christ Koumandje, el tipo más alto que jamás jugó en la ACB (iguala a Ralph Sampson), la niñez nada fácil en Yamena y ese deporte que aún no conocía y que le iba a brindar «la gran oportunidad de su vida». Su madre mide 1,90 metros, su tío 2,16, estaba predestinado aunque pateara, como los demás, una pelota. A los 16 años salió del Chad hacia Senegal

y en unos meses estaba en un instituto en EEUU, pero nunca olvida sus orígenes. Su propósito futuro es trabajar para Naciones Unidas ayudando a los refugiados, para ello es graduado en Asuntos Internacionales.Tampoco es sencillo ahora. A Christ, que llegó hace unas semanas a Madrid para fichar por el
Movistar Estudiantes
, no le hace mucha gracia que sólo se le destaque por sus 224 centímetros. «Lo que me gusta es que se me valore por mi baloncesto, no por mi altura. Hay muchas cosas que, precisamente por ser tan alto, me cuestan más», protesta, de este baloncesto moderno cada vez menos hecho para los gigantes.Y ahí, esta tarde en el derbi -«sé que es un partido especial»- tendrá enfrente a
Eddy Tavares
(2,21 metros), diferencial en Europa aunque no lograra triunfar en la NBA. Otra torre africana, historias de descubrimientos, de viajes adolescentes en busca de un porvenir ni siquiera elegido. El pívot del Real Madrid también abandonó joven Cabo Verde para formarse en Gran Canaria.«El baloncesto significa todo. Gracias a él he podido estudiar, viajar por el mundo, enfrentarme a grandes jugadores y ser una inspiración para los niños de mi país», admite Christ, que aterrizó en la Academia Montverde, en Orlando, donde fue compañero de
Ben Simmons
. Después, tras barajar varias ofertas universitarias, a Florida State, donde empezaron a desarrollar sus capacidades, a las órdenes de Leonard Hamilton, un experto en gigantes. Por sus manos pasaron Boris Bojanovsky (2,21) o Michael Ojo (2,16), el pívot de Olympiakos que falleció este verano a causa de un infarto a los 27 años, su añorado compañero de tantos entrenamientos. En sus dos primeros cursos con los Seminoles, Koumadje ganó 14 kilos. Disputó 122 partidos, aunque no le dio para ser drafteado en 2019.
Pero la pasada temporada, los Sixers vieron en él posibilidades,
un nuevo Joel Embiid
, quizá. Tacko Fall (2,26), con quien se enfrentó en la NCAA, ya debutó con los Celtics. Con los de Filadelfia disputó la Liga de Verano y en su equipo de la G-League, los Delaware Blue Coats, empezó a forjar su propia leyenda. Fue nombrado defensor del año tras colocar cuatro tapones por partido, además de promediar 11,3 puntos y 10,9 rebotes. «Una noche atrapé 25 rebotes y solo me preguntaron por mi altura», se queja ahora Big Christ.Adaptándose a Europa -"es la mejor liga después de la NBA, hay cosas distintas, pero no deja de ser baloncesto"-, tras aparecer brevemente contra Baskonia -debutó contra Youssoupha Fall (2,21)-, y Fuenlabrada, el pasado fin de semana ya disputó casi 10 minutos en el triunfo ante el Betis: anotó sus tres lanzamientos sin fallo y puso su primer tapón. Pero, sobre todo, encandiló a sus compañeros y a su técnico por su entusiasmo. Verle correr la cancha resultó una delicia. «Ha salido de una pequeña lesión. La felicidad y la intensidad que trasmite al grupo son pilares para poder construir un equipo competitivo», destacó
Javi Zamora
, consciente de que tiene una perla entre manos. Gigante.