Cultura

Directo: Emilio de Justo, cogida y triunfo en Almendralejo

Directo: Emilio de Justo, cogida y triunfo en Almendralejo

Se lidia una corrida de Luis Algarra

Primera corrida de la temporada taurina en Extremadura, con un cartel cien por cien extremeño en el coso de Almendralejo: Antonio Ferrera, Miguel Ángel Perera y Emilio de Justo, con toros de Luis Algarra.

La plaza de toros pacense ha colgado el cartel de 'No hay billetes' dentro del aforo permitido, alrededor de media entrada que colma de ambiente los tendidos, huérfanos últimamente de espectadores con el ese discriminatorio metro y medio de distancia en otras comunidades. Todo el mundo con mascarilla y respetando las normas sanitarias.

Se abre el portón de cuadrillas, se escucha una gran ovación. Hacen el paseíllo Ferrera, de nazareno y oro; Perera, de verde hoja y oro, y De Justo, de verde esperanza y oro. Se pone el público en pie y la terna se ve obligada a saludar una atronadora ovación.

Abre plaza Raposo, número 35, un cinqueño negro zaíno de mucha presencia. La media de Ferrera enciende las ilusiones. Empuja el toro en el caballo en un largo encuentro. Breve y bonito el quite. Llama Ferrera al picador, Antonio Prieto, y sale a recoger una ovación. Se come el toro el capote en la lidia de Montoliu y arrea en banderillas. Embiste a oleadas en los primeros compases de la faena. Esconde mucho peligro este toro, con el que hay que hacer un esfuerzo. Ferrera pide que pare la música. Hay que llevarlo muy tapado y darle el toque preciso. Transmite mucho con todo su genio a cuestas. Cuando el extremeño busca cuadrarlo para la hora final, Raposo recula para las tablas. Pinchazo y estocada. Palmas.

Holgado se llama el segundo, número 56, un cuatreño con otro aire distinto al de su hermano. Justo de fuerzas, Perera plantea la faena con suavidad. Pincha. Ovación.

Herrado con el número 60, Lagartijo es el bautismo del tercero, otro cinqueño. Se parte el pitón y tiene que salir el sobrero: Oscilante, número 21, negro bragado. Con toreros lances rodilla en tierra, saluda Emilio de Justo a este remiendo. Se luce luego en el mixto por chicuelinas y tafalleras. Brinda al público y, con templanza, saca al toro. Bellísimo el pase de pecho tras la primera tanda diestra, con temple. El toro lleva la cara a media altura, pero es muy noble y el cacereño pone todo y consigue que no le enganche la muleta. Pureza y empaque en los naturales, aprovechando la obediencia del animal. Pinchazo y estocada, de la que sale prendido de feísima manera. Se tiró a matar muy de verdad. Queda colgado del pitón. La taleguilla, rota; la cara, ensangrentada. Se ha librado de una tremenda De Justo. Dos orejas. Da la vuelta al ruedo visiblemente dolorido, pero el propio matador dice que no va herido.

Zafiro, número 45, un burraco que le corresponde a Antonio Ferrera. Echa las manos por delante este cuarto toro, que se sostiene con alfileres. En la muleta, se desploma literalmente. Un inválido con el que es imposible levantar el vuelo.

El quinto, Incapacitado, número 33, tampoco anda sobrado de fuerzas pero tiene calidad. Por encima Perera, con la técnica perfecta. La espada aborta el triunfo.

Andorrano se llama el sexto, un toro castaño al que se le atisba una buena condición. Emilio de Justo borda el toreo con este estupendo toro. Excelsos algunos naturales, con todo ofrecido.

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