Vida

Una rebelde en varios idiomas

Una rebelde en varios idiomas

Hace ahora cinco años que se fue, pero en rigor nunca se ha ido

Fue la hija única de hija de Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, XVII duque de Alba, y María del Rosario de Silva y Gurtubay, X marquesa de San Vicente del Barco. Resultó una rebelde en varios idiomas, porque se manejaba bien en inglés, español, francés, alemán e italiano. Eso, y su jerga de flamenca de palacios diversos. Eso, y su jerga de tutearse con los reporteros o los paparazzis, que a veces fueron gentes un poco o un mucho de su propia familia inquieta y acaso inquietada.

Hace ahora cinco años que se fue, pero en rigor nunca se ha ido. De niña, Zuloaga la retrató con un poni. Luego, Picasso la quiso de modelo para una versión de «La maja desnuda», pero Cayetana se negó, atendiendo al criterio de su marido, Luis Martínez de Irujo. Vivió siempre libérrima de espíritu. Sobrevivió a todo, incluso a la telebasura, que ya es ponerse. Se casó tres veces. Con Pedro Luis Martínez de Irujo y Artazcoz, allá en el año 1947, y después con Jesús Aguirre, y con Alfonso Díez Carabantes, hoy viudo. Para presentar a este último entres sus amistades, montó la duquesa una party en su palacio andaluz. Eran tiempos en los que la duquesa llevaba una doble vida, o sea, una vida de dos agendas, una agenda de novia, y otra de madre. Luego estaba su compromiso social, o cívico.

Hubo, a veces, en la duquesa varias duquesas, pero Cayetana sólo hubo una, que fue esa señora exótica que no paraba de ponerse el mundo por peineta alegre, según su pronto de bailaora de palacio, de punkie con pinacoteca. Con Luis Martínez de Irujo cumplió la boda del siglo, en Sevilla. Está en la copa de las hemerotecas la estampa de Cayetana vestida de blanco, más el adorno de una diadema de brillantes y perlas que perteneció a la emperatriz Eugenia de Montijo.

Su segundo marido, Jesús Aguirre, resultó el duque de la movida, leía a Kavafis con los calcetines color fresa puestos, y gastaba la maldad de la ironía. Los hijos de Cayetana, así en general, no le guardan amable memoria, precisamente.

Muy en serio

Con Díez Carabantes hubo nupcias por bulerías. La vida de Cayetana viene vertebrada por el ánimo de tomarse toda juerga muy en serio, entre toreros o bailaores, según el momento. Se tuteó con Jackie Kennedy o Yves Saint Laurent. En su bautismo, ejercieron de padrinos el rey Alfonso XIII y su esposa la reina, Victoria Eugenia. Se empleó en la reconstrucción del palacio de Liria, en Madrid. En sus años últimos, se montó una sala de cine en el palacio de Dueñas donde disfrutar de las películas de Elisabeth Taylor o Clark Gable, que eran su debilidad. Viajaba como quien se va al recreo. En Ibiza, en verano, hasta derrochaba ansias de vivir en puro biquini hippie.