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Saint Laurent y el nuevo minimalismo

Saint Laurent y el nuevo minimalismo

Ahora que tantas marcas se afanan en ofrecer vestidos de patchwork, jerseys de crochet multicolor, prendas bohemias y los recargados estilos las décadas de los 60 y 70, Saint Laurent vuelve al minimalismo del 2001

Distancia social absoluta. Esa consigna ha reinado en el reciente desfile de Saint Laurent para presentar su colección de primavera-verano 2021, que ha tenido lugar en un misterioso desierto. De una gran originalidad y en una escena sobrecogedora, una serie de atuendos estrictos retoman el minimalismo de las colecciones del cambio de milenio.

Ahora que tantas marcas se afanan en ofrecer vestidos de patchwork, jerseys de crochet multicolor, prendas bohemias y los recargados estilos las décadas de los 60 y 70, Saint Laurent vuelve al minimalismo del 2001. Lógico: si todas las marcas tienden a imitar un cierto feismo, curioso, colorido, infantil y retro, siguiendo la estela iniciada por Miuccia Prada hace años, es lógico buscar diferenciarse. Cuando Louis Vuitton y Gucci siguen la originalidad inclasificable que antes monopolizaba «la Signora Prada», nada mejor que recuperar el posicionamiento que estas marcas han dejado libre, ese segmento sediento de un estilismo minimalista pero poderoso que tantos años atrás abanderó Gucci.

Cuando Gucci compró Yves Saint Laurent allá por 1999, ninguna de las dos marcas (ahora ambas propiedad del grupo Kering) se había enfundado aún en el estilo minimalista que les habría de llegar más tarde. El año 2001 Tom Ford colmó sus colecciones para Gucci de trajes de chaqueta y accesorios negros, escotes agudos y una gran cantidad de prendas en raya diplomática. Las camisas con mangas de puños atados en las muñecas, las sandalias negras de tacón vertiginoso, los cinturones de cuero con hebilla redonda dorada y los tops de corte lencero cubrieron durante años la pasarela y los escaparates de la marca creada por Guccio Gucci en 1921.

En 2002 Yves Saint Laurent se retiró y dejó su marca a cargo de Tom Ford; el estilo depurado, negro y sexy del director creativo texano de Gucci inundó entonces las colecciones de la casa Saint Laurent, antes coloridas y llenas de volantes. Durante el tiempo en que Ford se encargó de la selección de producto en Gucci y Saint Laurent al mismo tiempo, se produjo una enorme reverberación del estilo Ford, algo que no benefició a ninguna de las marcas y que las colocó como competidoras directas aun siendo parte ambas del Grupo Gucci. Muchos palos al agua ha dado Saint Laurent desde entonces.

Ahora que hace 16 años que Ford fue expulsado del paraíso Gucci-Saint Laurent por los nuevos propietarios, los Pinault del actual grupo Kering, es cuando de repente la casa del modisto francés nacido en Orán parece recuperar un lugar prominente. Aprovechando que están todas las marcas distraídas replicando un estilo barroco, bohemio y maximalista, Saint Laurent, a manos de Anthony Vaccarello, ha presentado una colección de primavera verano 2021 que despliega un nuevo «suiting» -novedosos tipos de traje sastre-, prendas minimalistas en negro y una rompedora propuesta de prendas básicas para ejecutivas.

Anthony Vaccarello ha retomado los trajes de raya diplomática de Gucci por Tom Ford combinándolos ahora con shorts de ciclismo o prendas interiores; ha devuelto a la pantalla los conjuntos en negro con marcados escotes, los cinturones en cuero y latón, los tops lenceros y las camisas atadas en las muñecas. Vaccarello ha trasladado a Saint Laurent a un desierto suave, atractivo e inquietante presidido por un logo gigante marcado en la arena. Cambio de rumbo. Brillante estrategia. Brillante puesta en escena.

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