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Por qué George Clooney escribe cartas de amor a Amal en la era tecnológica

Por qué George Clooney escribe cartas de amor a Amal en la era tecnológica

El actor está hecho un romántico y le deja misivas a su esposa debajo de la cama

George Clooney (59 años) pasó de ser uno de los solteros de oro de Hollywood a convertirse en un marido fiel y enamorado de su esposa Amal (42). Tres años después del enlace llegaron los mellizos, Ella y Alexander, y la vida del galán dejó de ser la que era. Pasó de la lujosas fiestas y las alfombras rojas a cambiar pañales y coser la ropa de los pequeños, como así ha reconocido en una entrevista en la revista AARP (Asociación Americana de Personas Jubiladas).

«Coso mucho la ropa de los niños y algún vestido de mi esposa que se rasgó un par de veces. Fui soltero durante mucho tiempo y no tenía dinero, y tienes que aprender a reparar cosas», reconoce en la citada publicación de la que es protagonista de la portada. Reconoce que está hecho un manitas: «Si estuviéramos en una isla y tuvieras que elegir a alguien para que te ayude a sobrevivir, yo me elegiría a mí. Pregúntale a todos mis amigos y ellos también me elegirían». Durante el confinamiento con su familia ha puesto en práctica sus labores de costura y ha hecho algunas chapucillas en casa.

Durante la pandemia tampoco ha dejado su afición por escribir cartas. Clooney está hecho un romántico y se cartea con su mujer. Empezaron al principio de su relación y, pese a los seis años de matrimonio, no han dejado de hacerlo. «Incluso en el encierro, escribo cartas y se las dejo en su escritorio, o ella a mí y las deja debajo de la almohada», reconoce. En plena era tecnológica prefiere escribir de su puño y letra y no usar demasiado las redes sociales ni entrar en internet.

Rondando los 60

Clooney lleva una década rechazando la invitación de la revista de aparecer en la portada, aunque lo consideró al cumplir los 50. Ahora, cuando se acerca a los 60 años, ha decidido hacerlo. «Ahora que estoy a punto de cumplir 60 años, no es tan divertido», reconoce a la vez que señala su pelo canoso.

Aún así reconoce que no le importa cumplir años. Eso sí, cuando sean 70, la cosa cambiará: «Setenta será más un tiro en la garganta. Te lo digo, 70 me joderán». Su gran preocupación es convertirse en una carga para los demás.

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