Vida

Peter Fankhauser, un «hombre bueno» tras de la quiebra de Thomas Cook

Peter Fankhauser, un «hombre bueno» tras de la quiebra de Thomas Cook

El CEO del turoperador británico ha tenido que contratar seguridad privada y guardaespaldas para evitar el acoso

Más de 600.000 turistas varados en todo el mundo, 21.000 trabajadores en paro (9.000 de ellos en Reino Unido), 178 años de historia. Estas son a grandes rasgos las cifras del grupo de viajes Thomas Cook, que el 23 de septiembre colapsó, provocando la repatriación más grande de británicos desde la Segunda Guerra Mundial, con unos mil vuelos previstos para regresar a casa a 150.000 ciudadanos.

Los datos son estremecedores y detrás de cada una de esas personas que se quedaron sin vuelos, sin alojamiento, en definitiva, sin vacaciones, hay relatos de enojo y decepción, que aumentaron al conocerse un dato más: mientras la compañía era un tren que se dirigía a toda velocidad hacia ninguna parte, los directivos recibieron más de 20 millones de libras (22,5 millones de euros) en los últimos cinco años. Uno de ellos es el CEO Peter Fankhauser, que se embolsó 8,3 millones de libras (más de nueve millones de euros), aunque «la mitad eran acciones que ya no valen nada», aseguró a un diario británico. Y, saliendo al paso de las críticas, afirmó que esos salarios no son «escandalosos» en comparación con los de otros directivos de las más de doscientas empresas del FTSE, el índice selectivo de la bolsa de Londres. Pero ¿quién es este hombre que desde el 2014 llevaba las riendas de uno de los turoperadores más famosos del mundo?

Nacido en Suiza en 1960, está casado en segundas nupcias con la italiana Raffaella Cassani y es madre de dos de sus tres hijos (uno es de su primer matrimonio). Fankhauser tiene un doctorado en ciencias políticas en la Universidad de Saint Gallen, una de las mejores escuelas de negocios del mundo ubicada en la ciudad suiza de San Galo. Siempre ha intentado mantener un perfil bajo, manteniéndose a sí mismo y a su familia alejada de los focos. Vive en una lujosa residencia valorada en más de dos millones de libras en el condado de Surrey, una zona habitada por familias de clase alta y media alta al suroeste de Londres, que según algunas fuentes alquila por aproximadamente 6.000 libras al mes (6.700 euros). Pese a lo descabellado que suena, no es un precio desorbitado en Reino Unido. Tras la quiebra de Thomas Cook, ha tenido que contratar guardaespaldas y seguridad privada para evitar el acoso de la prensa y los curiosos.

Montañismo y snowboard

Aficionado al montañismo, a correr, al snowboard y a las actividades al aire libre en general -incluso fue parte de un equipo de gimnasia artística en el que compitió profesionalmente- llegó a Thomas Cook en el 2001, después de haber trabajado en Kuoni, un turoperador fundado en Suiza pero con sede en Londres. Después de ocupar diversos puestos, fue ascendido a consejero delegado de Thomas Cook en el 2014, donde ganaba un sueldo de 725.000 libras al año más 82.000 de complemento variable, así como un porcentaje de aporte a un plan de pensiones.

Quienes le conocen, incluyendo muchos de sus ahora exempleados, lo describen como un hombre serio y disciplinado (en varias conferencias ha hecho referencia a lo marcado que quedó tras hacer el servicio militar con 20 años y cuánto le ayudó esa experiencia a forjar su carácter) y a la vez cercano, familiar y con un gran sentido del humor. «Sé que este resultado será devastador para muchas personas y causará mucha ansiedad y estrés. Me gustaría disculparme con nuestros millones de clientes y miles de empleados, proveedores y socios que nos han apoyado durante muchos años», aseguró tras la quiebra del grupo. Como señaló a ABC una trabajadora de la empresa: «Por increíble que parezca, es una disculpa sincera. Se ha equivocado, pero es un buen hombre».