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MCDonalds despide a su CEO por mantener una relación con una empleada de la empresa

MCDonalds despide a su CEO por mantener una relación con una empleada de la empresa

El británico Steve Easterbrook, divorciado y con tres hijos, asumió el cargo en 2015. El año pasado ingresó 14,5 millones de euros

Mantener una relación con un compañero de trabajo puede salir muy caro en algunas empresas, sobre todo en las estadounidenses, que suelen tener reglas muy estrictas al respecto, especialmente en el caso de que altos cargos salgan con sus subordinados. De ello puede dar fe el británico Steve Easterbrook, que ha sido despedido de su puesto como CEO de McDonalds precisamente por salir con otra trabajadora de la corporación. La junta directiva consideró que aunque la relación fue consensuada, Easterbrook demostró haber actuado «con mal juicio» y que debía irse. En su correo de despedida el ahora ex CEO admitió que había violado las reglas de la compañía. «Teniendo en cuenta los valores de la empresa, estoy de acuerdo con el consejo de administración en que es hora de seguir adelante».

El inglés, de 52 años, entró a trabajar en McDonalds en 1993. En el 2011 se marchó de forma sorpresiva durante un tiempo, para asumir puestos de alta responsabilidad primero en Pizza Express y luego en Wagamama. Tras su regreso al gigante de la comida rápida, asumió el puesto más alto en el 2015, convirtiéndose en el primer nacido en Gran Bretaña que tomaba las riendas del grupo. En aquel momento la cadena se enfrentaba a varios escándalos que afectaban su imagen, como el uso de carne en mal estado en Asia, demandas por racismo, la caída de los ingresos por la fuerte competencia de otras empresas y numerosas protestas por los bajos salarios. Su forma de trabajar había sido muy elogiada en el Reino Unido, donde dirigió la empresa diez meses antes de ser nombrado presidente de McDonalds en el norte de Europa, de ahí la apuesta por ponerlo al frente en aquellos momentos convulsos. Y dio resultados. Dio la cara ante la prensa, renovó los restaurantes y puso en marcha diversas iniciativas para que la empresa fuera más transparente ante sus clientes, sobre todo en cuanto a la materia prima que utiliza para producir sus menús. Y utilizó su amplia experiencia en marketing e imagen de marca para posicionar de nuevo a la cadena entre las más importantes del mundo en su sector, cuyas acciones duplicaron su valor gracias a su gestión.

Divorciado hace algunos meses y con tres hijos, se crió en Watford, una ciudad de Hertfordshire, ubicada 30 kilómetros al noroeste de Londres, pero vive en Chicago. Es un hombre polifacético: estudió ciencias naturales en la Universidad de Durham y después se formó en contabilidad y finanzas en la prestigiosa consultora PricewaterhouseCooper (PwC). En su perfil de Twitter, que aún no ha cambiado, se define con cuatro ideas: CEO de McDonaldsCorp, británico, aficionado al Watford Fútbol Club y papá. En su juventud jugó al cricket con Nasser Hussain, quien años después se convertiría en capitán de cricket de Inglaterra.

Pese a sus logros, fue duramente criticado tras conocerse que ganó 14 millones y medio de euros el año pasado, lo que supone casi 2000 veces el salario promedio de los empleados de las tiendas en Estados Unidos.

Su caso no es único: el más reciente y sonado fue el año pasado, cuando el presidente ejecutivo de Intel, Brian Krzanich, presentó su renuncia por mantener una relación consensuada con alguien de la empresa.