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Los nobles de Franco con sus títulos a salvo

Los nobles de Franco con sus títulos a salvo

Los reconocimientos vinculados a rangos intelectuales, científicos o académicos quedarán fuera de la nueva ley

Primero fue la exhumación de Franco del Valle de los Caídos, después llegó la resolución judicial por la que sus herederos ya no podrán disfrutar del Pazo de Meirás y esta semana le tocaba el turno a la nobleza. Con la aprobación el pasado martes en el Consejo de Ministros del anteproyecto de Ley de Memoria Democrática, la vicepresidenta primera Carmen Calvo va consiguiendo hitos en el empeño del Gobierno por acabar con todo lo que tenga a Franco como protagonista. Aunque el texto normativo todavía no ha visto la luz, es en el Capítulo IV donde «se refiere al deber de memoria como garantía de no repetición», que se ocupará «de la revocación de distinciones, nombramientos, títulos y honores institucionales, de condecoraciones y recompensas o títulos nobiliarios, que hayan sido concedidos o supongan la exaltación de la Guerra Civil y la Dictadura».

A la salida del Consejo de Ministros, Calvo se apresuró a decir que solo se salvarán cinco distinciones concedidas por Franco que estaban vinculadas «a rangos intelectuales, científicos y académicos» y que, por tanto, eran personalidades del mundo de la ciencia y ajenos, a priori, al Franquismo. «Aunque los títulos fueron entregados en la dictadura, nada tienen que ver con la llegada de ella», dijo. De esta forma, si Franco otorgó 37 títulos nobiliarios a militares, políticos, empresarios y sacerdotes, 32 de ellos se extinguirán próximamente. Solo cinco nobles de continuarán siéndolo si este anteproyecto queda aprobado en el Congreso de los Diputados, algo que ocurrirá en las próximas semanas.

De esta forma, la Ley de Memoria Democrática permitirá a María Urioste Ramón y Cajal seguir llevando el marquesado que Franco creó el 1 de abril de 1952 para el abuelo de su madre, el Premio Nobel de Medicina Santiago Ramón y Cajal. Franco concedió esta distinción a título póstumo, por el primer centenario del nacimiento del médico, quien falleció en 1934. Tras la muerte de su madre María Ramón y Cajal Conejero, Urioste solicitó el título en octubre de 2019, cuando ya estaba en marcha el anteproyecto de Ley de Memoria Democrática.

Fue concedido también a título póstumo el condado de Maeztu, creado el 18 de julio de 1974 a favor del escritor Ramiro de Maeztu y Whitney, quien murió asesinado por el bando republicano en octubre de 1936. Ahora su nieto, Ramiro de Maeztu y Manso de Zúñiga seguirá disfrutando de esta distinción.

El primero de octubre de 1961 también fue creado a título póstumo un marquesado para Eduardo Torroja Miret, en reconocimiento a su labor como ingeniero civil. Su hijo José Antonio Torroja Cavanillas siguió sus pasos como ingeniero de caminos y es quien lleva la distinción desde que se le concedió la carta de sucesión en mayo de 1966.

Dos títulos vacantes

Los otros dos títulos que se mantendrán son el condado que se concedió en vida al cirujano y retinólogo Hermenegildo Arruga Llidó el 18 de julio de 1950; y el condado del científico e inventor aeronáutico Juan de la Cierva y Codorniú, que fue también otorgado a título póstumo y lo llevó su hijo Jaime de la Cierva Gómez-Acebo hasta que falleció en 2008. En la actualidad, estos dos títulos están vacantes. En el caso del condado de la Cierva, ninguno de sus más de veinte nietos ha solicitado el título.

Si el anteproyecto es aprobado por el Congreso de los Diputados en las próximas semanas, estos cinco títulos sobrevivirán mientras que otros 32 se extinguirán. Habrá que esperar a este nuevo escenario para conocer los pasos a seguir. Será entonces, con la ley definitiva sobre la mesa, cuando la Diputación Permanente y Consejo de la Grandeza de España se pronuncie al respecto. De momento, desde el organismo que agrupa a los Grandes de España y a quienes ostentan títulos se muestran prudentes ante un tema que consideran «delicado y complejo».

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