Vida

Lady Gabriella y Thomas Kingston, la boda más discreta de Windsor

Lady Gabriella y Thomas Kingston, la boda más discreta de Windsor

Tras los Duques de Sussex y Eugenia de York, la hija de los príncipes de Kent protagoniza el tercer enlace en la capilla de San Jorge en un año

Pese a las predicciones meteorológicas, que anunciaban mal tiempo en Windsor, desde primera hora de la mañana del día de ayer un gran número de fotógrafos, periodistas y curiosos se acercaron hasta las inmediaciones de la capilla de San Jorge del Castillo de Windsor, donde tuvo lugar a las doce del mediodia (hora local) el enlace entre Lady Gabriella Windsor y el financiero Thomas Kingston.

El Príncipe Harry se separó por unas horas de Meghan Markle y el pequeño Archie para poder asistir a la boda de su prima, que se celebró en el mismo enclave donde hace un año él le dio el «sí, quiero» a la Duquesa de Sussex. Llegó en compañía de Sophie Winkleman –cuñada de Lady Gabriella–, la princesa Ana de Inglaterra y su marido, Timothy Laurence, y el príncipe Eduardo. En la puerta de la capilla coincidieron con Sarah Ferguson, quien llegó con su hija Beatriz de York y su novio, Edoardo Mapelli Mozzi, quien se estrenó en este tipo de eventos de la familia de su novia. James Middleton también aprovechó la boda de ayer para oficializar su relación con la analista francesa Alize Thevenet. El debut de la pareja fue respaldado por Carole y Michael Middleton y por Pippa Middleton y su marido James Matthews.

Ausencias destacadas

La imagen familiar se habría completado con Catalina y Guillermo de Cambridge y sus hijos, que no asistieron al enlace porque el duque se encuentra en la final de la FA Cup de fútbol. Eugenia de York fue otra de las grandes ausencias de la boda. La princesa, quien el pasado mes de octubre se casó también en la capilla de San Jorge con Jack Brooksbank, se encuentra de viaje con su marido.

La madre de la novia, María Cristina de Kent, una de las mujeres más elegantes de Reino Unido, llegó a la capilla de San Jorge con su hijo, Lord Frederick Windsor.

La Reina Isabel II –que hay que recordar que es prima hermana del padre de la novia, el príncipe Miguel de Kent– llegó minutos antes de que empezara la ceremonia. Siempre dos pasos por detrás, le seguía Felipe de Edimburgo.

Lady Gabriella Windsor llegó a la capilla de San Jorge pasadas las doce del mediodía en compañía de su padre, Miguel de Kent. Enfundada en un delicado vestido blanco repleto de encajes y bordados, la novia optó por una manga larga y un escote tipo barco muy favorecedores. El toque definitivo fue un velo de seis metros de largo que Lady Gabriella aderezó con la tiara que llevó su madre tras casarse con el príncipe de Kent. Siguiendo la tradición, Maria Cristina de Kent no llevó la diadema hasta que no se convirtió oficialmente en miembro de la realeza. Esta joya se la regaló la City de Londres a la abuela de Lady Gabriella, Marina de Grecia, en 1934, para su boda con Jorge de Kent. La novia no quiso dejar pasar la oportunidad de llevar esta reliquia familiar compuesta en oro y plata y con diamantes incrustados.

Cuatro vestidos

El vestido fue diseñado expresamente para ella por la diseñadora italiana Luisa Beccara, quien además confeccionó otros tres vestidos para la novia. Uno de ellos lo llevó para la recepción en Frogmore House, que tuvo lugar después de la ceremonia religiosa. Por la noche llevó otro y hoy, para el brunch con el que los novios deleitarán a sus invitados, Lady Gabriella llevará el cuarto vestido.

A diferencia de los otros dos enlaces que se han celebrado allí en el último año –el de los Duques de Sussex y el de la princesa Eugenia de York, que además se retransmitieron por televisión– la Reina Isabel II no ofreció ningún almuerzo en el Castillo de Windsor tras la ceremonia. El protocolo y la tradición tampoco lo exigían, ya que Lady Gabriella no es su nieta. Aunque el escenario, la tiara y los cuatro vestidos pudieron dar la impresión de una boda con demasiado boato, en realidad el enlace fue muy discreto, familiar y con pocos invitados.