Vida

La revolucionaria Ivanka Trump da paso a la solidaria Ashley Biden

La revolucionaria Ivanka Trump da paso a la solidaria Ashley Biden

A diferencia de su antecesora, la hija del presidente electo continuará con su vida a la sombra del poder

Nacieron el mismo año –1981–, comparten lecho conyugal con un hombre judío y han estado al frente de una firma de moda. Hasta aquí las curiosas coincidencias en las vidas de Ivanka Trump y Ashley Biden, dos mujeres con caracteres e intereses radicalmente opuestos, como hijas de dos padres que guardan poco en común. Desde el desembarco de Donald Trump en la Casa Blanca, no hubo prácticamente un día en que no viéramos la melena áurea de Ivanka y su permanente «sonrisa profident» estampadas en los principales diarios o en su álbum de Instagram. En su papel de asesora del presidente cobró un protagonismo mayúsculo que incluso le llevó a rivalizar con su madrastra Melania.

Ivanka y Donald Trump - REUTERS

Ni siquiera durante el asalto al Capitolio el pasado miércoles mantuvo la boca cerrada. Mientras los simpatizantes de su padre invadían la cámara con looks carnavalescos, la todavía «primera hija» lanzaba un mensaje en Twitter tildando a los asaltantes como «patriotas estadounidenses». Un apelativo que desató una tormenta de críticas y la obligó a borrar el mensaje y matizar sus palabras. Melania no se ha pronunciado al respecto, pero no se ha librado de ser noticia después de que su jefa de gabinete Stephanie Grisham y la jefa de eventos de la Casa Blanca Anna Cristina Niceta anunciaran su dimisión.

Parece poco probable que a partir del próximo 20 de enero, cuando Joe Biden jure su cargo, veamos a la discretísima Ashley buscando permanentemente el foco. La única hija en común entre el presidente electo y su esposa Jill estudió antropología cultural en la Universidad de Tulane de Nueva Orleans y se graduó con una maestría en trabajo social por la Universidad de Pensilvania. Su curriculum solo lo manchan un arresto por posesión de marihuana y algún altercado por consumir alcohol antes de cumplir los 21.

Desde pequeña mostró su interés por las causas sociales, que afirma con orgullo haber heredado de su padre. «Me enseñó que el silencio es complicidad», declaró en 2018. Ashley ejerció como trabajadora social hasta 2012 en el Departamento de Servicios para Niños, Jóvenes y sus Familias en Delaware y posteriormente, fichó por el Centro de Justicia del Estado, con objetivos como la lucha contra la pena de muerte.

Nunca le han gustado las cámaras, pero hizo una excepción al involucrarse en la campaña presidencial de su padre, pronunciando un discurso en la Convención Nacional Demócrata de 2020 y organizando un evento para mujeres en Wisconsin. De momento, no existen indicios de que vaya a ocupar un cargo importante en la administración de su padre. Se mantendrá en la sombra, dejando vacante el papel de «primera hija».

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