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La quiebra anunciada de Brooks Brothers, la marca de los presidentes de EE.UU.

La quiebra anunciada de Brooks Brothers, la marca de los presidentes de EE.UU.

La tradicional casa estadounidense de sastrería masculina claudica con el Covid-19 para ajustar una mala racha de hace años

Es cierto que la industria de la moda ha sufrido muchos descalabros estos meses, como también lo es que sobrevivirán los que sepan reinventarse. Pero la quiebra de Brooks Brothers, que ha vestido a tantos presidentes norteamericanos, era una historia anunciada. La deseable marca que vistió a Abraham Lincoln en su segunda toma de posesión en el cargo de presidente de los Estados Unidos y que elaboró el abrigo con el que fue asesinado en el teatro Ford de Washington el 14 de abril de 1865, que tantas camisas ha procurado a JFK, Bill Clinton o Barack Obama, sigue y seguirá siendo un icono de la moda masculina mundial.

En torno a 1896, el nieto del fundador tomó la idea de las camisas de cuellos abotonados en un partido de polo en Inglaterra y supo inspirarse también en las corbatas de rayas británicas para crear sus propias colecciones. También aprovecharon para replicar los elegantes trajes de tweed que veían en Londres y añadir todo tipo de accesorio a la colección, de modo que el que entrase en sus tiendas pudiese salir enteramente vestido de Brooks Brothers.

Lo cierto es que el estilo formal de sus camisas y trajes, que tanto influyó en la moda durante décadas, se ha visto asediado por una importante competencia. Entre otros, fue Ralph Lauren, que comenzó como vendedor en la icónica tienda de Brooks Brothers en Madison Avenue, uno de sus principales rivales. Replicando los polos, corbatas y las camisas que había visto allí, creó una potente marca que se ha convertido en el primer rival de Brooks.

En 1988, la empresa se había vendido al grupo británico Marks & Spencer, que a su vez la revendió en 2001 a Retail Brand Alliance Inc., propiedad de los Del Vecchio, los italianos de omnipotente empresa de gafas Luxottica. Ahora que se anuncia el cierre de varias tiendas y de sus tres fábricas en los Estados Unidos, queda claro que el proceso legal de quiebra facilitará la venta de la entidad a un posible postor que deseará una estructura más ligera.

De hecho, Brooks Brothers contrató hace más de un año al banco de inversión PJ Solomon para que estudiase una posible estrategia de venta. Brooks Brothers, con unas 500 tiendas en el mundo y una facturación de unos mil millones de dólares, comenzó a sufrir desde hace años la moda del casual Friday y del vestir más sport en el trabajo y la vida social, esa misma tendencia que ha hecho crecer al universo del athleisure globalmente. Es por ello que el fabricante de moda más antiguo de los Estados Unidos se ha quedado atrás, viendo cómo su competencia definía mejor su estrategia o se adaptaba más a un nuevo mundo de estilo más relajado. El despido de 600 empleados y la orden de venta formal de la empresa son un signo de que los Del Vecchio han guiado a la empresa en contra de la corriente actual.

La marca, cuya tienda de Broadway permaneció abierta saludando al paso del catafalco de Abraham Lincoln el día de su funeral oficial, seguirá su brillante estela si cae en manos de otros postores que sepan guiarla con tino en un universo global complicado en el que se requiere un profundo conocimiento del sector. Los Estados Unidos ven caer a muchos de sus grandes comerciantes y fabricantes de moda: Neiman Marcus, J. Crew, Macy’s o JC Penney, atraviesan similares situaciones. Pero siempre hay un comprador para una gran joya.