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La detención de 13 sospechosos no aclara el paradero de la legendaria Tiara de Portland

La detención de 13 sospechosos no aclara el paradero de la legendaria Tiara de Portland

Valorada actualmente en tres millones y medio de libras esterlinas (unos 3,85 millones de euros), está considera como un tesoro nacional en Gran Bretaña

Corría el año 1902 y la coronación de Eduardo VII, bisabuelo de la Reina Isabel II, y la reina Alexandra, era inminente. La ocasión era única, así que William Cavendish-Bentinck, el sexto duque de Portland, le encargó a la casa francesa Cartier la fabricación de una deslumbrante tiara para Winifred Anna Cavendish-Bentinck, su esposa y duquesa, que además durante la ceremonia sería una de las cuatro duquesas encargadas de sostener un dosel sobre la nueva monarca. La misión fue cumplida con éxito: los afamados joyeros le entregaron a Winifred una auténtica obra de arte, cuya pieza central es el Portland Diamond (diamante Portland), flaqueado por más diamantes engastados en oro y plata, propiedad del duque.

Valorada actualmente en tres millones y medio de libras esterlinas (unos 3,85 millones de euros), está considera como un tesoro nacional en Gran Bretaña, pese a que estaba ligeramente dañada después de que el duque se le sentara encima por accidente antes de una fiesta. El curador de joyería del Victoria and Albert Museum, Richard Edgcumbe, señaló tras su exhibición por primera vez ante el público en el 2016: «Ha sido reconocida como una joya de suma importancia, un diseño soberbio ejecutado magníficamente».

Pero el 20 de noviembre de 2018 poco antes de la medianoche, cuando la Harley Gallery y The Portland Collection Museum, ubicados en la finca de Welbeck cerca de Worksop, Nottinghamshire, Inglaterra, había ya cerrado sus puertas, se produjo uno de los robos más lamentables para la corona inglesa. Noventa segundos, los que tardó la policía en llegar después de que sonaran las alarmas, fueron suficientes para que los ladrones se llevaran la preciosa joya y un broche creado a partir de algunas gemas de la propia tiara que estaban en una vitrina de vidrio blindado. Tal era su valor, que se ofreció una recompensa de cien mil libras por cualquier información que condujera a su recuperación, pero hasta el momento, su paradero continúa siendo un misterio.

Hace unos días, 13 sospechosos del robo -doce hombres y una mujer de entre 29 y 41 años- quedaron en libertad con cargos tras declarar ante el juez en una audiencia en el Tribunal de Magistrados de Nottingham, y tendrán que comparecer de nuevo ante el tribunal de la corona el 19 de noviembre. Según la policía de Nottinghamshire, están acusados de delitos entre los que se encuentran conspiración para cometer robos, vender bienes robados y sustracción de vehículos. El Audi en el que huyeron aquella noche apareció quemado.

Tras el robo, la galería abrió las puertas de nuevo en septiembre del año pasado. Ubicada en Welbeck, muestra una selección de bellas artes que se han recopilado durante más de 400 años. La colección toma su nombre de los duques de Portland, que fueron dueños de Welbeck desde 1755 hasta 1977 y cuyos descendientes siguen viviendo en el lugar. Algunos de los objetos más sorprendentes que tienen en su exposición son antiguas gemas romanas, así como el pendiente de perlas que lució Carlos I en su decapitación en 1649 y un dibujo de Miguel Ángel. «Estas obras cuentan la historia de Inglaterra y la forma en que las personas, los lugares, los gustos y la sociedad han cambiado a lo largo de los siglos», explican desde la galería, que sin embargo no se recupera aún del dolor de haber perdido una de sus joyas más preciadas.

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