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La abogada de Weinstein: una mujer contra el «MeToo» que suele ganar

La abogada de Weinstein: una mujer contra el «MeToo» que suele ganar

La vista del juicio arrancó con los intentos de la defensa de destrozar los testimonios de las presuntas víctimas

Cada mañana, la abogada Donna Rotunno se presenta impecable en los juzgados federales del sur de Manhattan. Melena al viento, ropa de diseño y taconazo. «Los jurados aprecian a quienes se preocupan por cómo visten», dijo recientemente a «The New York Times». Los jurados, en el caso que le ocupa ahora mismo, decidirán la suerte de Harvey Weinstein, el que fuera superproductor de Hollywood y que ahora se enfrenta a acusaciones de violación y de agresión sexual por parte de dos mujeres (la punta del iceberg de las cerca de ochenta que han denunciado públicamente ser víctimas).

Rotunno es la abogada principal de Weinstein en un juicio que ha cautivado la atención de EE.UU. Ella encabeza un equipo de defensa -los abogados Damon Cheronis y Arthur Aidala también lo integran- que buscará convencer a los jurados de que los encuentros sexuales de Weinstein con sus acusadoras fueron consensuales e incluso que ellas lo hicieron para mejorar sus carreras.

Donna Rotunno Tiene 44 años y en su carrera como abogada ha defendido a más de 40 hombres acusados de delitos de índole sexual - EP

La elección de Rotunno no es baladí. Weinstein sabe que le interesa que le represente una mujer. Ella es, además, una experta en la defensa de hombres acusados de crímenes sexuales, tiene un historial casi inmaculado de victorias en juicio -solo ha perdido en una ocasión- y, desde la aparición del movimiento «MeToo» -cristalizado con la oleada de denuncias contra Weinstein en el otoño de 2017- ha destacado por ser una mujer que va a contracorriente.

Rotunno considera positivo que «MeToo» haya provocado que muchas mujeres hablen alto sobre sus experiencias con abusos sexuales y que se subrayen los fallos en la sociedad a la hora de atajarlos. Pero también opina que ha ido demasiado lejos. Sobre todo, a la hora de prejuzgar a los acusados. «Si hay quinientas cosas positivas de un movimiento, pero la que es negativa es que te quitan tu derecho a un juicio justo y a la presunción de inocencia, para mí, ninguna de esas cosas buenas compensan la mala», aseguró al diario neoyorquino antes de que arrancar el juicio. «No podemos seguir movimientos que nos dejen sin derechos fundamentales».

Arthur Aidala y Damon Cheronis

Como abogada, Rotunno se opone a la idea de creer a las mujeres por el hecho de serlo. «Se supone que las tenemos que creer sin resistencia, sin cuestionarlas, sin contrainterrogatorios. Eso es peligroso».

Precisamente, los contrainterrogatorios de víctimas es la especialidad de Rotunno. Es implacable a la hora de encontrar grietas e inconsistencias en los relatos de las acusadoras. Antes de que comenzara el juicio, cuestionó de forma pública a las mujeres que denunciaron a Weinstein y sostuvo que muchas tuvieron relaciones con él por interés, por mejorar sus carreras en el cine.

El relato de Sciorra

«Ninguna superviviente debería ser abusada, atacada o victimizada de la forma en la que Rotunno lo hace con las mujeres valientes que participan como testigos», aseguró en la radio pública NPR Rosanna Arquette, una actriz que denunció el acoso sexual de Weinstein. Eso es lo que Rotunno trató de conseguir con Annabella Sciorra, una actriz célebre por su papel en «Los Soprano» y que fue la primera testigo en comparecer en el juicio de Weinstein esta semana. Aseguró que el productor la violó a mediados de los 90.

El contrainterrogatorio de Rotunno fue brutal. Cuestionó por qué abrió la puerta de su apartamento vestida con un camisón cuando Weinstein se presentó de forma intempestiva después de haber compartido una cena con ella. ¿Por qué no trató de escapar?, ¿había bebido esa noche?, ¿por qué no trató de quitárselo de encima? ¿por qué no llamó a la policía? Rotunno seguirá la misma táctica con el resto de testigos: poner en tela de juicio no a Weinstein, sino a quienes le acusan.