Vida

Joaquín Sabina pide matrimonio en verso y de rodillas

Joaquín Sabina pide matrimonio en verso y de rodillas

Tras 20 años de relación, el cantautor se casa con la fotógrafa peruana Jimena Coronado

Fue a finales del mes de octubre cuando Mario Vargas Llosa reunió a buena parte de sus amigos en la madrileña Casa América para presentar «Tiempos recios», su última novela. En las primeras filas se encontraba Joaquín Sabina junto con Jimena Coronado, su pareja desde hace dos décadas. La peruana llevaba en el dedo corazón de su mano izquierda un anillo con un bonito brillante, pero nadie imaginó que esa sortija simbolizaba su reciente compromiso con el cantautor. Días después, el 1 de noviembre, Sabina confirmaba que le había pedido matrimonio a la fotógrafa.

La noticia llegaba ayer a nuestro país desde Argentina, donde el músico se encuentra de gira con su gran amigo Joan Manuel Serrat. Fue precisamente el catalán quien, durante una entrevista al programa «TeleShow», en la que también participaba Sabina, reconoció que una de las alegrías más grandes que se había llevado en los últimos días había sido ver cómo el de Úbeda se arrodillaba ante de Jimena y le regalaba un anillo. Tras recriminarle Sabina a Serrat que eso no lo debía contar, el cantautor confirmó la noticia: «Yo tengo 70 años y el día que la Jime cumplió 50, doblé la cerviz y en verso».

Sabina conoció a Jimena en 1999. Fue durante una entrevista en el Hotel Sheraton de Lima, donde ella debía hacerle unas fotografías para el diario «El Comercio». En la terraza de la habitación, mientras Jimena inmortalizaba al cantante con su cámara, Sabina aprovechó para preguntarle por un bar donde tomar una copa más tarde. Jimena le recomendó un garito llamado La Noche. Cuando él acudió al local, allí estaba ella con unas amigas. Por aquel entonces, Jimena Coronado tenía novio y Sabina mantenía una relación con la argentina Paula Semira, la mujer que, según algunos fans, inspiró «19 días y 500 noches». A los pocos meses, cuando ambos habían finiquitado sus respectivos noviazgos, se reencontraron. Y solo un año después, Jimena se mudó a Madrid para estar con él. Nada más pisar España, Sabina la nombró su representante y a Lena de Martini, otra amiga peruana de Jimena, su secretaria. Desde entonces, las dos han llevado y organizado su carrera. Jimena, además, se ha encargado de retratar al cantante sobre el escenario en todas sus giras. Si antes él intentaba estar soltero para ir de concierto en concierto, cuando ella llegó a su vida ya no supo salir a la carretera sin ella. Porque Jimena es su compañera de vida y, también, su musa. Entre otros versos y canciones, le dedicó «Rosa de Lima».

El cantante con su hija Carmela, en 2018, en el Festival de San Sebastián - Manuel Romano

En múltiples entrevistas, Sabina ha reconocido que Coronado le ha salvado la vida más de una vez. Quienes la conocen aseguran que sabe estar pendiente del artista sin agobiarle, que vigila sus excesos sin hacerse notar. Es una mujer muy cercana, que no tardó en congeniar con las hijas de Sabina, Carmela y Rocío, e incluso con su exmujer, Isabel Oliart.

Tras la depresión

En 2001, cuando a Sabina le dio un ictus, Jimena y sus hijas cerraron filas en torno al cantante. Tras superar una depresión, dio un giro a su vida y se convirtió en una persona más familiar. El piso de Tirso de Molina, donde la pareja vive desde hace años, se convirtió en su centro de operaciones. Allí organizan comidas y cenas para su familia y amigos. Y allí recibe a los periodistas.

Habrá que esperar para saber más detalles sobre la boda del de Úbeda. Aunque, siendo Sabina tan alérgico a los focos en lo que a su vida privada se refiere, quizá este «sí, quiero» ni siquiera trascienda a la prensa.