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Jill Biden, el otro activo de la campaña de su marido

Jill Biden, el otro activo de la campaña de su marido

Maestra de profesión y muy discreta, ha participado ella sola en mítines de estados cruciales como hizo en el de Míchigan

Cuando acabó el debate presidencial el martes por la noche, la mujer del candidato demócrata subió al escenario a abrazar a su marido y a posar con él para las fotos finales. Jill Biden lucía una mascarilla color verde oscuro, a conjunto con su vestido, que era un mensaje tanto para Donald Trump y su familia -todos sin mascarilla- como para los votantes que estaban viendo en aquel momento la televisión: el candidato demócrata y su familia se toman las recomendaciones médicas en serio, y lucen la mascarilla siempre.

Instantes antes, el presidente se había burlado del candidato Biden por lucir la mascarilla en todo momento. «Joe está loco por las máscaras, no se las quita, puedes tenerlo a 200 metros allá lejos y él te aparece con la máscara más grande que jamás he visto, le encantan», dijo Trump. Como respuesta, Jill Biden se puso su mascarilla para acompañar y apoyar a su marido después del bronco cara a cara.

Jill Biden, de 69 años, es maestra de profesión, y se ha convertido en uno de los principales activos de la campaña de su marido, acompañándole en visitas y hasta participando ella sola en mítines en estados cruciales, como hizo hace poco en Míchigan. Trae a la mesa largos años de experiencia como mujer de un senador y vicepresidente que le han propiciado abundantes contactos en los círculos políticos de Washington.

La maestra y madre de familia ya ha acompañado a su marido durante un largo periplo de campañas al senado, a la presidencia y a la vicepresidencia y sabe que todo detalle es importante en el fotogénico mundo de la política estadounidense. La máscara que llevaba, por ejemplo, era de la marca Athleta, especializada en productos femeninos para el yoga, y se vende en paquetes de tres, por 25 dólares (unos 21 euros). El vestido que lució, de la casa Gabriela Hearst, era de hecho reciclado de otra temporada, la de 2017, y entonces vendió por unos 1.500 dólares.

Con Ashley Biden, su hija en común con Joe

Voto hispano

Durante los años en que Biden fue vicepresidente, su mujer dio clases de inglés en una escuela púbica de Virginia, donde estudiaban muchos inmigrantes y refugiados, muchos de Iberoamérica. La campaña ha querido explotar esa experiencia, y le ha encargado que trate de ganarles el voto de grupos hispanos en EE.UU. Ella se ha puesto manos a la obra, y en varias entrevistas ha dicho está estudiando español por medio de aplicaciones móviles, para preparar sus reuniones.

Ese es el carácter de Jill Biden: un activo para la campaña de su marido, trabajadora y discreta, en un marcado contraste con la actual primera dama, Melania Trump, que conoció a su marido cuando era modelo y que ha posado, sola o con su familia, para una ingente cantidad de revistas.

Jill y Joe Biden se casaron en 1977, ambos en segundas nupcias. Ella se había divorciado de su primer marido en 1975. Biden habría padecido en 1972 la muerte de su mujer y una hija en un funesto accidente de tráfico. Jill Biden se encargó de los dos hijos que ya tenía su marido, Hunter y Beau, y ambos tuvieron otra hija, Ashley. Beau Biden murió en 2015 de cáncer. Hunter ha sufrido durante años un problema de drogadicción, del que según su padre se ha recuperado.

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