Vida

Jessica Springsteen, una carrera de éxitos y saltos lejos de la música

Jessica Springsteen, una carrera de éxitos y saltos lejos de la música

Todos los ojos estarán puestos en el palco VIP del Club de Campo Villa de Madrid, en busca del «Boss». Su hija compite este fin de semana en el Longines Global Champions Tour

Existe una disciplina en la que el apellido Springsteen no suena a rock’n’roll. Y no debe de resultar nada fácil hacerse un nombre propio y de éxito, desligado de la música, bajo la sombra alargada de «The Boss». Jessica Springsteen (28 años), una chica de sonrisa permanente y cierto rictus aristocrático, lo ha conseguido. Lejos de los escenarios, los micrófonos y la muchedumbre. La única chica de la prole de Bruce Springsteen y su mujer Patti Scialfa –con la que lleva desde 1991 y tiene en total tres hijos– es una consumada amazonas que lleva años compitiendo en los mejores torneos de equitación.

Este fin de semana, saltará en Madrid, y el palco VIP del Club de Campo Villa de Madrid será escrutado por paparazi y curiosos en búsqueda del perfil del Boss, siempre agazapado bajo sus gafas de sol. Al intérprete de «Born in the USA» nunca le interesaron los ambientes hípicos hasta que su hija comenzó a despuntar a lomos de sus ponis y decidió a acompañarla a muchos de los torneos. Le hemos visto con Carlota Casiraghi en Mónaco o codeándose con la Familia Real británica en Ascot. Y sí cambió su chupa de cuero por el traje y la corbata. También se le ha fotografiado varios años en el Club de Campo de Madrid, siempre atento a las hazañas ecuestres de su hija.

Bruce Springsteen y su mujer Patti Scialfa, con su hija Jessica - GTRES

Jessica heredó de su madre Patti, cantante y compositora, su pasión por los caballos y la equitación. El hecho de criarse entre la granja familiar de Colts Net (Nueva Jersey) y la ciudad Wellington (Florida), capital estadounidense de la hípica también ayudó. Empezó a recibir clases a los seis años y bajo las directrices de Stacia Klein Madden, una exitosa instructora, empezó a conquistar los primeros títulos en el circuito junior de salto. Sus progenitores siempre la apoyaron en su sueño, pero a cambio le exigieron que no descuidara sus estudios. Tras licenciarse en psicología por la Universidad de Duke en 2014, ya pudo dedicarse de pleno a montar. Ese mismo año ganó la American Gold Cup a lomos de Sindicat W. En 2016, tras una temporada de malos resultados, se le escapó el sueño de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro pero ya tiene puesta la vista en Tokio 2020.

En este ambiente de torneos y establos Jessica encontró la satisfacción profesional, pero también sentimental. Desde hace algo más de un año sale con un jinete italiano llamado Lorenzo de Luca. El pasado verano protagonizaron varias imágenes a remojo en las playas de Formentera.