Vida

Jaime Lorente, el corazón de poeta de un «malote» televisivo

Jaime Lorente, el corazón de poeta de un «malote» televisivo

Ha publicado un libro de poemas que le alejan de los personajes que interpreta en «La casa de papel» y «Élite»

Dice Jaime Lorente (27 años) que cuando iba al colegio le pedía a su hermana Almudena que le compusiera poesías que después él regalaba a sus «novietas». Y, como los niños aprenden por imitación, un día se arrancó a escribirlas él mismo. No tuvo más maestros, y ahora se enorgullece de que la poesía sea una «de las pocas cosas» que no haya abandonado desde que era un crío.

Son las diez de la mañana y Lorente está al otro lado del teléfono «con el corazón en la mano, recién levantado y un poco dormido». El martes llegó a las librerías «A propósito de tu boca» (Espasa Poesía), un libro donde ha recopilado los poemas que lleva escribiendo toda su vida. La publicación le ha pillado en pleno rodaje de la tercera temporada de «La casa de papel» y de la segunda de «Élite». El jueves llegaba a su casa de Madrid, donde descansó unas horas tras regresar de Londres y antes de viajar a Málaga, donde acudió para presentar «¿A quién te llevarías a una isla desierta?», la nueva película de Jota Linares, que protagoniza. «Así estoy, muy tranquilo y relajado», exclama con ironía mientras se ríe. Una risa que nada tiene que ver a la de Nano y Denver -los personajes que le han lanzado al estrellato en Netflix, unos macarrillas de extrarradio, un poco cortos de miras-, de los que «no hay nada de nada» en sus poemas: «Creo que no he hecho nunca personajes tan alejados de mí como ellos. Son todo lo contrario a lo que soy yo».

Cocinero y bailarín

Quizá, por el miedo a que le encasillen, decidió lanzarse a la piscina con sus poemas, una publicación que le ha causado más pánico escénico que colocarse frente a una cámara. «Quería dar a conocer esta otra faceta mía, alejada de los papeles tan marcados que he interpretado, pero también daba miedo porque aquí me desnudo de verdad. Pero quiero que la gente sea un poco más afín a Jaime que a Denver y Nano».

Puestos a conocer a Jaime, le gusta mucho bailar -tiene «ritmaco» en la pista- y le apasionan los espectáculos de danza. Cocina «bastante bien», entre sus recomendaciones figura un apetecible salmón con costra de mostaza. Reconoce que es «muy guay» compartir reparto con su novia, María Pedraza: «Nos respetamos mucho trabajando». Ella -Marina (la novia de Nano) en «Élite»- también es su novia en la ficción. Con ella también ha rodado la que ha sido su «mejor experiencia trabajando», en la película de Jota Linares, «donde se habla de cómo duele crecer y tomar decisiones».

¿Y duele hacerse mayor?

Duele un poco siempre. Sobre todo cuando uno mira hacia atrás y se da cuenta de cómo cambian las cosas.

¿Cómo ha gestionado la irrupción de la fama?

Mi vida dio un giro de 180 grados en cinco minutos y no sabía cómo reaccionar. Había muchos lugares en mi intimidad donde me sentía invadido. Todo lo que hacía tenía trascendencia.

Con el tiempo y con paciencia, recondujo la situación: «Pensé en la suerte que tenía, en mantener los pies en tierra y trabajar y ser feliz». En momentos así siempre ha tenido un sitio al que volver. A casa, a su familia; a Murcia, su tierra. Allí están sus padres, hermanos y sobrinos. Son una familia «muy grande y unida»: «Creo que mis padres tienen bastante responsabilidad en todos mis logros». De allí, de donde viene, también echa de menos el mar.