Vida

Isabel Preysler «Mientras me sigan queriendo, seguiré trabajando»

Isabel Preysler «Mientras me sigan queriendo, seguiré trabajando»

Celebró los 30 añosde colaboración publicitaria con Ferrero Roche en una gran fiesta en la embajada Italiana, en Madrid

Hace años la marca Ferrero Rocher confió en Isabel Preysler para el anuncio de sus deliciosos bombones dorados. No alcanzaban a imaginar en aquel rodaje que tuvo lugar en la costa de Barcelona en 1989, un año después de que naciera su hija Ana (Boyer), y que pasaría a la historia de la publicidad y de nuestras vidas. Tanto es así que para su 30 aniversario en España han vuelto a confiar en ella. «Te aseguró que ninguno de los otros rostros vip –se refiere a Judit Mascó, Paloma Cuevas o incluso Luis Miguel– que han protagonizado otros anuncios de la marca han tenido este éxito», confiesa uno de los altos ejecutivos de la compañía.

Y es que cuando uno ve los bombones es difícil no acordarse de Isabel y de Ambrosio, el chófer y mayordomo del anuncio, que fue un fallo no invitarle a la fiesta de conmemoración, en Madrid, porque hubiera tenido su gracia. «Las fiestas en casa de Isabel son famosas por el buen gusto de la dueña», decía. Y aunque no fue en la suya sino en la embajada italiana, gusto no falto y Preysler triunfó una vez más.

Para la ocasión, su estilista gurú, Cristina Reyes, le eligió un vestido color negro con una pasamanería plisada en color dorado de la colección actual de Temperley London, y que ronda los 1.200 euros. Habló de Mario (Vargas Llosa) y de su fractura de vértebra que le obliga a caminar apoyado de un bastón, sin perder para nada el atractivo que envuelve al Nobel de Literatura;del conflicto catalán, de sus nietos, que están estupendos aunque no los ve todo lo que querría. También, de su hija Tamara (Falcó), revelación televisiva de la temporada por su participación en el reality culinario «Masterchef Celebrity». Todas las quinielas la dan como ganadora por su tesón a los fogones y simpatía, aunque Isabel ya está contenta con lo que ha demostrado hasta el momento.

Hasta se atrevió hablar de jubilación. «Lo que yo hago es un trabajo atípico, fácil y bonito. Mientras me sigan queriendo lo haré, pero también he de creer en el producto. No todo es dinero», respondió a la compañera Paloma Barrientos.

Un pueblo de campanada

Preysler estuvo custodiada por el embajador de la marca, el presentador Jesús Vázquez, que lleva cinco años envolviendo de luz pequeños pueblos de la geografía española. Una acción que este año contará con un broche final gracias a Mediaset España. El pueblo seleccionado será el escenario de sus famosas campanadas de Fin de Año y Vázquez, uno de sus presentadores. Lo que no se desveló es quien le acompañará en esa última emisión del año. Y nadie consiguió sonsacárselo a Paolo Vasile, el consejero delegado de la cadena y eso que estaba en su segunda casa, ya que la celebración tuvo lugar en la embajada italiana –que ocupa la sede del antiguo palacete de los marqueses de Amboage–, a cuyo frente está Stefano Sannino.

Sannino es el único embajador que ha conseguido eclipsar en popularidad a su colega James Costos. Lleva tres años y medio en Madrid y cuenta con tristeza los días que le quedan. «Pocos... ya sabes que nuestra misión es por cuatro años, pero seguro que nos espera otro destino extraordinario», comentó sin querer desvelar más detalles del lugar al que se encaminará su carrera. Tiene asumido, tras estar mucho tiempo en Bruselas y, más tarde, en Yugoslavia, que los días en los que se calza una gorra y se mete en el metro de Madrid para disfrutar de las calles de la ciudad tienen las horas contadas. Una pérdida agridulce que solo podrá consolarnos Ferrero Rocher con sus bombones.