Vida

Isabel Bowes-Lyon: el coraje y sentido del humor de la Reina Madre hasta los 101 años

Isabel Bowes-Lyon: el coraje y sentido del humor de la Reina Madre hasta los 101 años

Esta semana se cumplen 18 años desde el fallecimiento de la madre de la Reina Isabel II

Esta semana se han cumplido 18 años desde el fallecimiento de Lady Isabel Angela Margarita Bowes-Lyon, más conocida tras la entronización de su hija Isabel II como la Reina Madre. Esposa del Rey Jorge VI, perdió la vida cincuenta años después de la muerte del monarca, y su vida, a pesar de estar caracterizada por una eterna discreción, ha fascinado a muchos por su franqueza y habitual sentido del humor.

Perdió la vida a tan solo unos meses de llegar a los 102 años y, a pesar de una más que comprensible dificultad a la hora de andar, la Reina consorte continuó acudiendo a convites y eventos varios hasta los 101. Y es que detrás de esa aparente imagen entrañable que reflejaba, se escondía la fuerte personalidad de una mujer con coraje, muy responsable y maternal.

Venerada por los británicos era, por méritos propios, la persona más querida de la Familia Real y, como reconocen los periodistas ingleses monárquicos como Gwen Robyns, su sombra ha pesado siempre sobre la actual monarca inglesa. «Isabel II siempre se mostró correcta, pero sin irradiar calor humano ni simpatía. No es una mujer que brille como su madre».

La Reina Madre junto a Isabel II

Nacida en Londres el 4 de agosto de 1900, hija del conde de Strathmore, era originaria de una familia escocesa de sangre real. En 1923, aceptó las insistentes peticiones de matrimonio de Alberto, el Duque de York, conocido como Bertie, tímido y algo tartamudo (posteriormente Jorge VI). Con él, tuvo dos hijas, Isabel en 1926 y Margarita en 1930.

Vivió una vida ordenada, marcada por los horarios y las rutinas, incluso para comer y beber. Conocida de sobra es su afición por las bebidas alcohólicas. La esposa de Jorge VI era una apasionada de la ginebra y de un licor muy parecido al vermú conocido como Dubonnet y se tomaba una copa de ambas justo antes de almorzar. Por supuesto, el vino regaba su comida y un Martini no podía faltar antes de que le sirvieran la cena. Y eso no era todo porque justo antes de meterse en la cama la Reina Madre tomaba una copa de champán. Un hábito que «jamás variaba» según asegura Margaret Rhodes, su sobrina y también su dama de compañía.

Su ironía y sentido del humor, no siempre comprendidos por la gente, también le acompañarían hasta los últimos días. «Querida Ewdina, a ella siempre le gustó darse un buen chapuzón», llegó a decir en una ocasión tras la muerte de una prima cuyos restos fueron arrojados al mar.

La querida Reina Madre sobrevivió a dos guerras, dos tumores malignos, cadera y huesos rotos, pero la muerte de su hija Margarita en febrero de 2002 la sumió en una profunda tristeza que terminaría con su propio fallecimiento menos de dos meses después.