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El truco del Príncipe Guillermo para superar el pánico a dar discursos

El truco del Príncipe Guillermo para superar el pánico a dar discursos

El hermano de Harry ha participado esta semana en un documental que trata la importancia de cuidar la salud mental

El Príncipe Guillermo es el segundo en la línea de sucesión al trono en Reino Unido, después de su padre el Príncipe Carlos, pero la crisis del coronavirus y la salida de su hermano Harry de la Familia Real lo pusieron, durante unas semanas y de forma inesperada, a la cabeza de los Windsor.

Todo comenzó después de que su padre diese positivo en el test del coronavirus. A esto se le sumó que la Reina y su marido, Felipe de Edimburgo, se mudaron al Castillo de Windsor cuando comenzó la pandemia, adelantando así su descanso de Semana Santa para cumplir con el aislamiento debido al virus. Y es que Isabel II, que cumplió 94 años el pasado 21 de abril, su esposo el duque de Edimburgo, de 98, y el Príncipe Carlos, de 71, están en el grupo de mayor riesgo debido a su edad, por lo que Guillermo tuvo todas las miradas puestas sobre él. Ya desde la salida de su hermano Harry y su familia como miembros de los Windsor, tanto Guillermo como su esposa Catalina de Cambridge han cobrado un papel protagónico que ahora se ve reforzado con la crisis de la pandemia. Y las encuestas así lo confirman.

Gtres

Esta semana, el Príncipe ha participado en un documental que trata la importancia de cuidar la salud mental, tanto o más que la física. Durante su entrevista, el hijo de la desaparecida Diana de Gales confesó que al principio sentía un poco de ansiedad por convertirse en el centro de la atención mediática y más cuando tenía que realizar algún discurso importante. «Mi visión empezó a disminuir un poco a medida que me hacía mayor, y no solía utilizar lentes de contacto cuando estaba trabajando, así que cuando pronunciaba discursos no podía ver los rostros de nadie», admitió en el documental emitido por la cadena pública BBC. «Y eso ayuda -agregó-, porque son rostros borrosos y porque no puedes ver a nadie que te está mirando. Puedo ver lo suficiente para leer el papel y ese tipo de cosas, pero no podría ver toda la sala. Y eso realmente ayudó con mi ansiedad».