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El traje de gitana

El traje de gitana

El traje de faralaes tomó su forma actual entre 1895 y 1920, siendo oficial a partir de los años 30, ya con su mantoncillo, sus flores en el pelo y sus peinetas

Con largas batas cuajadas de volantes en telas de lunares acudían las gitanas a las ferias del ganado repartidas por toda Andalucía desde mediados del siglo XIX. Se trataba de engalanarse pero ir cómodas en las citas comerciales más importantes del año, cuando gitanas y campesinas acompañaban a sus maridos a vender o comprar ganado. Y lo que se convirtió en traje regional pasó con los años a representar al mundo del flamenco y a convertirse en una moda con sus tendencias y estilos.

La creación de ferias de ganado oficiales y la ocurrencia de la gran Iberoamericana de Sevilla en 1929 dieron un fuerte impulso a la consolidación del «traje de gitana» como atuendo femenino andaluz por antonomasia. Pero en realidad, ya 1850, la moda era protagonizada en Europa por los vestidos cuajados de volantes, bien representados por la andaluza emperatriz francesa Eugenia de Montijo. Cuando en las ferias de ganado las gitanas pusieron de moda un tipo de vestido similar al antiguo traje de «maja» - algo entonces pasado de moda- la burguesía local les copió el estilismo. Como en tantas ocasiones en la historia, la moda fue de la calle a los salones.

El traje de faralaes tomó su forma actual entre 1895 y 1920, siendo oficial a partir de los años 30, ya con su mantoncillo, sus flores en el pelo y sus peinetas. Muy rápido el atuendo se convirtió en un motivo de cambios y modas, hecho que impulsa hasta la fecha a las andaluzas a seguir renovando su repertorio anualmente para no quedarse antiguas en el corte, número de volantes, tipo de escote, tipo de mangas, motivos de los tejidos o colores de moda. Este famosísimo y atractivo tipo de vestido, que ha inspirado a creadores como Galliano, Valentino o Yves Saint Laurent, representa además como ningún otro la imagen de España en el mundo.

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