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El secreto de Federico y Mary de Dinamarca que pone en riesgo la Corona

El secreto de Federico y Mary de Dinamarca que pone en riesgo la Corona

En los últimos años, los Príncipes han comprado dos casas en Suiza y Francia sin tener el permiso de la Cámara

La ley danesa prohibe a los miembros de la Casa Real hacer inversiones en el extranjero, pero Federico de Dinamarca (51 años) según ha desvelado él mismo, adquirió hace ya una década una casa en Suiza cuya compra está siendo criticada en el Parlamento. Se trata de un chalet en Verbier, una localidad alpina ubicada en el cantón suizo de Valais y puerta de entrada a la zona de esquí de 4 Vallées, cuyo precio fue hace diez años de diez millones de coronas suecas, aproximadamente un millón y medio de euros, que pagó con dinero procedente de sus propios ahorros.

Fuentes de la Casa Real han explicado que Federico y Mary de Dinamarca (47) no la adquirieron como una inversión, sino como una casa familiar de vacaciones donde tener intimidad junto con sus cuatro hijos -Christian (14), Isabella (12), Vincent y Josephine (8)-, pero varios medios daneses aseguran que la casa ha sido alquilada a terceros a través de una agencia en meses en los que sus dueños no la ocupaban y exigen que se de cuentas públicamente de los beneficios obtenidos.

El asunto salió a la luz hace unos días, cuando los Príncipes acompañaron a sus hijos al colegio Lemania-Verbier International School, quienes desde principios de enero pasarán allí doce semanas con el fin de conocer otro sistema educativo, que enriquezca su curriculum y donde esperan mejorar su francés y su inglés. Se trata de un colegio muy exclusivo, cuya matrícula cuesta 2.000 francos suizos (1860 euros) por niño, además de los aproximadamente 27.000 francos suizos, más de 25.000 euros que cuesta el año escolar por alumno. El colegio no comenta nada sobre ninguno de sus alumnos, pero el portal «Schweizer-illustrierte.ch» asegura que la integración ha sido muy rápida.

Además de las pistas de esquí cercanas, los escolares disfrutan en este centro de un campo de golf y un estudio de yoga. La Princesa Mary ha liberado su agenda para permanecer allí y el Príncipe Federico irá y vendrá.

Cuando los periodistas que cubrían al primer día de colegio de los cuatro niños en Suiza preguntaron a los Príncipes dónde vivirían mientras durante estas semanas, surgió la respuesta espontánea de Federico, que no dejaba lugar a dudas de que tenían una casa allí que, hasta ahora, se desconocía.

Los Príncipes habían disfrutado anteriormente de vacaciones de invierno en la localidad y fue Federico el que se interesó en su día por la casa. Habló directamente con su anterior propietario, un empresario sueco ya jubilado de 69 años que posee uno de los hoteles más lujosos de la zona y que ha declarado al diario danés «Ekstrabladet» que les visitaban, «los niños lo pasaban muy bien bañándose en la piscina cubierta, la casa les gustaba y por eso les dije que estaba en venta».

Otras propiedades

El mismo medio apunta que, cuando los Príncipes no disfrutan de la casa, la alquilan, embolsándose así entre 4.000 y 10.000 euros. El escándalo ha llegado hasta el Parlamento, donde han puesto en duda que estas operaciones de Federico y Mary sean legales, ya que por ley la Familia Real no puede destinar parte del dinero que reciben del Gobierno fuera del país sin que la Cámara lo autorice. El Príncipe se ha visto obligado a renunciar al alquiler de la casa.

Pero el escándalo, además, ha ocasionado un efecto dominó. La prensa danesa ha publicado más informaciones que apuntan a que Federico y Mary de Dinamarca compraron hace unos años una casa en Francia y que el castillo de Cayx, propiedad del difunto Príncipe Enrique, también lo alquilan con asiduidad para ganar dinero.

La pareja más perfecta de la realeza europea, la que tiene una historia de amor de cuento de hadas, ahora ha quedado en entredicho.