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El llamamiento desesperado de la hija de Mikis Theodorakis: «No tengo para comer»

El llamamiento desesperado de la hija de Mikis Theodorakis: «No tengo para comer»

Margarita Theodorakis hace pública su situación de pobreza, que coincide con la de muchos nombres de la cultura griega, sector especialmente golpeado por la crisis del coronavirus

Este lunes, un dramático texto aparecía en la página de Facebook de Margarita Theodorakis (62 años), la única hija del célebre compositor y director de orquesta griego Miki Theodorakis(95), que acompañaba a dos imágenes en las que se la veía a la luz de una lámpara de camping-gas. A lo largo de un post, aseguraba no tiene ni un céntimo, que le han cortado la luz, que pasa frío, que no tiene agua caliente ni apenas qué comer, tanto ella como sus más de 22 perros y 35 gatos. «Pido ayuda, ¡muchas gracias!», exclamaba. Un amigo le había permitido mandar el mensaje y otra amiga le prestaba su móvil.

Inmediatamente después, su hermano Yorgos contestó en su propio perfil: «Voy ahora mismo, a la porra las medidas». Toda la zona de Ática está confinada por el Covid-19.

Tras publicar este llamamiento, varios periodistas se han puesto en contacto con Margarita, quien ha explicado a los medios que vive sola con sus animales en su casa de un modesto barrio de Atenas, Brajaτi. No comparte domicilio con su padre, quien, con una salud delicada, reside en una preciosa casa en Filopapu, cerca de la Acrópolis; también vive lejos de su hermano.

Mikis Theodorakis y su hija cuando esta era una cría - ABC

Al parecer, Margarita Theodorakis había organizado nada menos que 45 conciertos para este año, en homenaje a los 95 años de su progenitor, con la Orquesta de los Colores de Miki Theodorakis. Sin embargo, con el estallido de la crisis del Covid-19 y con las medidas contra la pandemia, finalmente solo han podido celebrarse 5 conciertos, de los cuales 3 han sido gratuitos «¿Cómo vivir? ¿Cómo conseguir el dinero para pagar el IVI, para los cuidados de mi padre? Todo ha recaído sobre mi cabeza. Y por eso ahora no tengo comida ni para mí ni para los animales que cuido», se lamenta.

Lo bueno de ser tan conocida es que cuando un diario ateniense llamó a la compañía de electricidad estatal DEI para preguntar qué sucedía, se le confirmó que ya se había vuelto a conectar la corriente eléctrica «por razones sociales».

La situación de la familia Theodorakis refleja los problemas del mundo cultural griego, en un año en el que no entran ingresos: cerraron pronto los teatros y los cines, los festivales de verano se quedaron en actuaciones muy reducidas, la mayoría sin espectadores y casi todos gratuitos. El Ministerio de Cultura se esfuerza en ayudar con un presupuesto muy escueto.

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Margarita no oculta su frustración con lo ocurrido: afirma que manda constantemente cartas y propuestas a instituciones culturales y al primer ministro, y que no le hacen caso: «Este verano, el Ministerio de Cultura organizó 270 conciertos. No me dieron ni uno solo para celebrar los 95 años de mi padre». Y recuerda indignada que su padre, conocido comunista en el pasado, había apoyado el gobierno de Mitsotakis (padre del actual primer ministro), llegando a formar parte de su ejecutivo como ministro de Estado.

Margarita Theodoroakis en su casa de Atenas

La hija de Mikis Thodorakis ha aclarado que aunque existe un patrimonio inmobiliario, que cuesta dinero mantener, ahora no tiene dinero y teme perder su casa. Además parece que su progenitor no cobra desde hace varios años los derechos derivados de sus múltiples composiciones musicales.

Margarita nació en París, en 1958, ciudad en la que estudió la carrera de Historia. Tiene cuatro hijos y desde hace 18 años se ocupa de la Orquesta de Colores, cuyo objetivo es dar a conocer la música de su Mikis Theodorakis tanto en Grecia como en el extranjero. También gestiona una editorial que se llama Romanós, en la que se publican las obras del compositor. Lo que más le gusta es hacer mosaicos en los que mezcla todo tipo de materiales, como porcelana, azulejos, espejos, etcétera.

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