Vida

El balneario de las arenas del tiempo

El balneario de las arenas del tiempo

En 1947, mi abuela Antonia pasó su luna de miel en el balneario de Las Arenas a los pies de la Malvarrosa en Valencia. Fue una noche mágica que inmortalizó en una fotografía sepia que aún conservo de recuerdo. Ella nunca lo olvidó, como tampoco yo el reencuentro pos-Covid con mi familia tras siete meses sin vernos, en el mismo lugar, ahora reconvertido en un hotel de cinco estrellas de gran lujo: Las Arenas Balneario Resort, propiedad de la familia Santos. No les gusta salir en la prensa de sociedad, como a la mayoría de empresarios, pero la ocasión lo merece. Estos ocho hermanos (María José, Marisa, Ana, Chiti, Gema y los varones, Pablo, José Luis y Arturo) llevan una cadena de diez hoteles, a cada cual más cuidado y lleno de historia. Tiene un mérito bárbaro ser tantos hermanos y no pelear por el negocio. Familia unida, jamás vencida.

También han tenido suerte a la hora de encontrar el amor. Conozco a dos de las consortes, mi estimada Esther Alcocer Koplowitz, presidenta de FCC, bella por dentro y por fuera, y casada con Pablo; o Cristina Yanes, de la saga joyera, unida a José Luis, el CEO del Grupo. Ambas discretas y sencillas como ellos, a pesar de tener mucho poderío. Comer en el restaurante del balneario mirando al Mediterráneo, mientras saboreas una exquisita paella alrededor de un árbol centenario que conservan, y mirando la escalinata de mármol en la que se fotografió mi abuela, no tiene precio y esconde mucha historia de la capital del Turia. Por eso, esta semana David Bisbal se alojó aquí durante su gira de conciertos por la Comunidad Valenciana.

Me queda pendiente visitar el epicentro de la noticia, Mallorca. Allí tienen el hotel Nixe Palace, a pie de playa y lindando con el palacio de Marivent, para quien quiera veranear como un rey. Quien tiene un amigo, tiene un tesoro. Si tiene la suerte de conocer a Los Santos, lo habrá encontrado.

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