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Cómo acabó en bancarrota Damien Hirst, el artista más rico

Cómo acabó en bancarrota Damien Hirst, el artista más rico

Capaz de ganar 94 millones de euros en una sola subasta, perdió el control de sus finanzas

El panorama artístico británico de la década de los 90 estuvo dominado por el movimiento The Young British Artists o YBA (jóvenes artistas británicos), cuyas exposiciones han estado siempre rodeadas de polémica por sus obras donde además de tratar de forma explícita temas como el sexo o la violencia, innovaron en el uso de los materiales y los procesos con los que se puede hacer arte, consiguiendo muchas veces imágenes impactantes. Su miembro más importante y reconocido es Damien Hirst, quien logró alcanzar no solo la fama sino también la fortuna, para luego caer en desgracia, al menos, financieramente hablando. Hirst, que fue capaz de ganar 110 millones de libras esterlinas en una sola subasta (unos 94 millones de euros), cayó en picado hasta tener una cuenta bancaria llena de números rojos. Así lo afirma el periódico británico «The Times», que ha revelado cómo el polémico artista, empresario y coleccionista de arte pasó de llenarse el bolsillo con millones de libras en un solo en fin de semana a tener que despedir a sus más de 40 empleados y vender una parte de su propia colección de arte para poder sobrevivir en medio de las angustias económicas.

Hirst, nacido en Bristol hace 54 años, asegura que perdió «en espiral» el control de sus finanzas al utilizar sin control las tarjetas bancarias para sacar dinero como si se tratara de un grifo de agua que no acababa. Hasta que se dio cuenta de que el pozo no era infinito. Él mismo reconoció que «lo hubiera perdido todo si no hubiera podido seguir haciendo dinero».

«Irresponsable»

La riqueza que consiguió al principio de su carrera le llegó de forma inesperada. La subida fue meteórica y se perdió en ella. Según sus propias palabras, se portó de forma «irresponsable» con el dinero y a pesar de que «siempre gané más dinero el año siguiente que el año anterior, aquello era insostenible», afirma, y añade que «la gente dice: “es fácil hacer una fortuna”, pero es difícil aferrarse a una».

Fue precisamente Hirst, el más famoso de los YBA, quien dio el pistoletazo de salida al movimiento con su exposición Freeze, organizada en 1988 mientras aún era estudiante en el Goldsmiths College of Art de Londres. Veinte años y muchos millones después de aquella rompedora muestra, Hirst celebró una subasta de dos días en la casa Sotheby’s con la que ganó más de cien millones de libras por la venta de 220 obras de arte, convirtiéndose en la cifra más alta alcanzada en un remate de un único artista. Provocador y excéntrico, llegó a ser el artista más rico de todo el Reino Unido. «Sentía que los cajeros automáticos me daban dinero gratis», asegura, y sacaba «hasta 2.000 libras en cinco cuentas diferentes» en un solo día para gastarlas inmediatamente. «Todos te quieren. El banco te ama y los contables te adoran, porque están cogiendo tu dinero», declara, pero «me di cuenta de que las cosas no cuadraban. Antes de que te des cuenta, de repente tienes un sobregiro cuando antes tenías un montón de efectivo».

Un brazo hacia Dios

Padre de tres hijos, vivió durante 20 años con la diseñadora y creativa Maia Norman, que lo dejó en el 2012 por un coronel retirado del Ejército Británico. Su actual pareja es la bailarina de ballet Sophie Cannell, 28 años menor que él, con quien empezó a salir en el 2018, ya recuperado de su bancarrota. Pese al auge y caída del enfant terrible del arte contemporáneo, que será recordado tanto por aquel tiburón conservado en un tanque como por posar con un cigarrillo colgado en el pene, entre otras extravagancias, aún hay Hirst para mucho tiempo: sus obras se siguen vendiendo a precios desorbitados y hace unos días anunció en su cuenta de Instagram que actualmente está en el proceso de construir una capilla en el sur de Francia, cuya «aguja es un enorme brazo de bronce que apunta a Dios».