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Arranca en Nueva York el juicio contra Harvey Weinstein

Arranca en Nueva York el juicio contra Harvey Weinstein

Durante la vista oral, el jurado deberá determinar si es un monstruo o un anciano inofensivo

Harvey Weinstein, el que fuera uno de los hombres más poderosos de Hollywood, llegó ayer por la mañana a los juzgados del sur de Manhattan a duras penas, moviendo su físico rotundo con dificultad, ayudado por miembros de su equipo legal y casi desvaneciéndose justo antes de cruzar la puerta del edificio. Era la primera vez desde la semana pasada que alcanzaba los juzgados desde su coche sin andador -sufrió una operación de espalda recientemente-, en una imagen de cierto patetismo para alguien que movía los hilos de la industria del cine hace pocos años. Pero también una estampa de anciano deteriorado -aunque no lo es tanto, tiene 67 años- que quizá le beneficia en su futuro procesal: ayer arrancó su juicio en Nueva York, entre gran expectación mediática y ante la posibilidad de que se le condene incluso a cadena perpetua por varios crímenes sexuales.

Quizá por eso, la fiscal encargada de exponer los argumentos iniciales de la acusación, Meghan Hast, quiso borrar las apariencias desde el primer minuto. El acusado, dijo, «no es un anciano inofensivo», indicó a los doce miembros del jurado, mientras Weinstein negaba con la cabeza mientras lo escuchaba. «Las pruebas dejarán claro que el hombre que está ahí sentado -dijo apuntando a Weinstein- no era solo un magnate de Hollywood, sino también un violador».

Hast dedicó su intervención a repasar el rico historial de abusos y ataques sexuales de Weinstein en los últimos treinta años, que salieron a la luz pública después de que decenas de mujeres volcaran sus acusaciones en «The New York Times» y el «New Yorker» en el otoño de 2017. Solo la punta del iceberg de esas acusaciones han acabado en el juicio: hay casos que han prescrito, otros han acabado en acuerdo extrajudicial con Weinstein y otros se pelean en otros procesos penales o se han difuminado en el camino. Por los que se juzga a Weinstein son la violación de una aspirante a actriz en un hotel de Nueva York en 2013 -ayer se desveló su nombre, Jessica Mann- y un ataque sexual en 2006 a una asistente de producción, Mimi Haleyi, a quien obligó a mantener sexo oral.

Patrón de conducta

Pero la discusión del patrón de conducta de Weinstein irá mucho más allá de esos dos casos y promete descripciones muy gráficas de los ataques sexuales durante el juicio. Al menos habrá otras cuatro testigos clave que contarán sus casos con el exproductor. Entre ellas está Annabella Sciorra, una de las actrices de la serie «Los Soprano» que ha asegurado que Weinstein la violó a comienzos de los años 90. La fiscal recordó cómo en una ocasión, después de haberla violado anteriormente, se presentó delante de la habitación de su hotel con un bote de aceite infantil en una mano y una cámara de vídeo en la otra. Con otra de las acusadoras, se inyectó medicina en los genitales para obtener una erección. A otra la forzó a mantener relaciones sexuales con él porque «así es como la industria funciona».

La defensa reconoció que los jurados asistirán a una descripción de Weinstein en la que se les van a mostrar «dos realidades». El abogado defensor Damon Cheronis negó que Weinstein fuera un depredador sexual o un manipulador y aseguró que las relaciones que mantuvo con las supuestas víctimas fueron «consensuadas» y, en ocasiones, con la intención de las mujeres de mejorar sus carreras. Según la defensa, hay «decenas » de mensajes entre las acusadas y Weinstein con «palabras amorosas» hacia él.