Vida

Antonio Horta-Osorio, el paso atrás del «Mourinho de la City»

Antonio Horta-Osorio, el paso atrás del «Mourinho de la City»

El presidente ejecutivo de Lloyds Bank, símbolo del universo financiero de Londres, anuncia su retirada

Antonio Horta-Osorio (56) fue bautizado por la prensa portuguesa como el «Mourinho de las finanzas». Y no es para menos: el presidente ejecutivo del banco británico Lloyds es uno de los ejecutivos más potentes de la City londinense. Al menos de momento, ya que acaba de anunciar que renunciará a la institución en junio del 2021. Dejará el banco justo diez años después de haber ingresado en la clínica The Priory, en Londres, donde se habían tratado diversas celebrities y estrellas del rock por sus adicciones a las drogas, al sexo o por crisis de salud mental como depresión o desórdenes alimenticios. Su problema, sin embargo, no fueron las drogas, sino el estrés, que le provocó un insomnio crónico que a punto estuvo de acabar con su vida profesional y familiar.

El 2 de noviembre del 2011, tan solo unos meses después de asumir el mando en el banco británico como director ejecutivo tras su paso por el Santander, Lloyds Bank anunció de forma inesperada que su último fichaje se tomaría un descanso por prescripción médica, debido al «agotamiento por exceso de trabajo». El anuncio sacudió a la bolsa, y las acciones de Lloyds se desplomarón un 5%. En el banco, además, sus afectos no eran muchos, ya que una de sus primeras medidas fue recortar la plantilla en 15.000 personas como parte del plan para cumplir su promesa de devolver a los contribuyentes el dinero que la entidad había recibido para su rescate durante la crisis.

«No puedo seguir trabajando ahora, porque necesito dormir unos días o unas semanas. No lo sé», dijo entonces, pero regresó solo dos meses después, renovado, con su equilibrio físico y mental reconstruido, y listo para subir de nuevo al pódium de los súper ejecutivos de la capital financiera más vigorosa del mundo. Además, puso en pie al banco. Lejos de dejarle herido, a Horta-Osorio aquella muestra pública de vulnerabilidad le acercó a quienes le veían como inalcanzable. Después de todo, era solo un ser humano, pese a que el ego y su meteórica carrera, que empezó en el Citibank en Portugal y que le llevó por medio mundo, le habían hecho sentir que tenía superpoderes. Pero aprendió «a ser flexible como una palmera», reconoció en una sentida entrevista publicada por «The Times» en 2017.

Tomar las riendas

Para recuperar su vida, dejar de ser adicto al trabajo y poder seguir liderando el banco, tomó medidas drásticas, como responder a llamadas y leer correos solo entre las 7 y las 19 horas. Vital para su recuperación fue el apoyo de su esposa, Ana Horta-Osório, pese a que la prensa británica asegura que sufrió al menos una vez por la infidelidad de su marido, aireada en las portadas de los tabloides en 2016. Pero tras un cuarto de siglo de matrimonio, esta empresaria, dueña de una clínica de wellness y spa en Lisboa, pasó página. Lo mismo hicieron sus hijas, de 28 y 24 años, y su hijo de 21, nacidos en Nueva York, Portugal y Brasil, respectivamente, y con quienes comparte aficiones como el buceo, el tenis, el ajedrez y los idiomas -él habla seis- y a quienes les ha transferido miles de acciones a sus propias cuentas.

«El arte de la guerra»

El entorno financiero ha reaccionado bien a su renuncia. Las consecuencias en la banca del Covid-19 y el desgaste propio de su cargo hacen que, para los analistas, este haya sido un buen momento para anunciar su salida. Cuando deje su cargo el próximo año, el conocido como «principal feminista de la City», por su empeño en promover a mujeres en puestos ejecutivos, se habrá embolsado más de 60 millones de libras (unos 67 millones de euros) tras una década de trabajo. Su libro favorito es «El arte de la guerra» de Sun Tzu, aunque dentro de un año, las guerras propias del sector financiero, que le han mantenido tantas noches en vela, acabarán para él. Previsiblemente dedicará más tiempo a... descansar.