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Alejandro Sanz y Raquel Perera llegan a un acuerdo de divorcio

Alejandro Sanz y Raquel Perera llegan a un acuerdo de divorcio

La expareja ha llegado a un acuerdo privado, en el que la exmujer del cantante y sus dos hijos vivirán en España para estar más cerca de él

Alejandro Sanz (51 años) y su exmujer Raquel Perera (45) han llegado a un acuerdo de divorcio, tras cinco meses de disputas legales. La pareja lo anunciaba a través de un comunicado conjunto que Raquel compartía en sus redes sociales, aunque en un principio estaba previsto que se distribuyera el documento a través de la Agencia Efe desde la oficina del cantante en Madrid. En él, la ya expareja expresaba lo siguiente: «Doña Mercedes Hernández Claverie (abogada de Don Alejandro Sánchez Pizarro, conocido artísticamente como Alejandro Sanz) y Don Alfredo Gómez Mendizábal (abogado de Doña Raquel Perera Navalón), en representación de sus respectivos clientes, manifiestan que han alcanzado un acuerdo de divorcio totalmente satisfactorio para las partes y solicitan respeto para su intimidad».

Con este pacto privado quedan anuladas las demandas de divorcio presentadas por ambos, en el caso del cantante en los juzgados de Pozuelo de Alarcón y de Raquel en la Corte de Miami, donde tampoco se celebrará la vista prevista para este próximo jueves 3 de septiembre, en la que se iba a establecer el acuerdo de custodia y manutención para sus dos hijos, puesto que ya ha quedado arreglado. Tanto Raquel como sus dos hijos volverán a vivir a España, donde el cantante reside en la actualidad y donde les va a comprar una casa para que vivan y recibirán una asignación económica acorde a los gastos que van a llevar en nuestro país. Sin duda, el reencuentro que se producía hace unas semanas entre Alejandro y sus hijos, Dylan y Alma, tras cinco meses sin verles por culpa del confinamiento ha sido definitivo para alcanzar esta decisión.

El cantante tuvo que alquilar una casa para estar con ellos y cuidó hasta el más mínimo detalle para que fuera un momento mágico e inolvidable. Así lo relató él mismo a través de sus redes sociales: «Me encantaría definirles esta semana. He sentido la felicidad en estado puro. Ellos son la razón y el combustible de mi vida. ¡Por fin con mis niños, solo faltabas tú, Manuela! Os amo. Amor de familia» era el mensaje que publicaba en sus redes sociales, para compartir con sus fans su felicidad por ver de nuevo a sus pequeños, entre los que también se encontraba Alexander, fruto de su relación con la puertorriqueña Valeria Rodríguez.

Sanz con tres de sus cuatro hijos (Alma, Alexander y Dylan) en Miami

Y es que la relación entre Alejandro y Raquel había sido buena hasta que, sin previo aviso, el cantante presentaba, el pasado 15 de abril, una demanda de divorcio en los Juzgados de Pozuelo de Alarcón. Sorprendida, porque no se lo esperaba, Raquel, aconsejada por su abogado y buscando el mejor interés de sus hijos, interpuso su propia demanda el 29 de mayo en Miami, ciudad en la que vive y donde ella quería que se llevase a cabo el proceso.

Guerra de demandas

La guerra de demandas había comenzado. Raquel solicitaba, entre otras cosas, que se respetaran los 40.000 euros recibidos hasta el momento desde su separación oficial del cantante y repartir los bienes que adquirieron cuando estaban juntos, alegando que durante su matrimonio se dedicó por completo a la carrera musical de su marido y a la crianza de sus hijos. El cantante respondía reclamando que la jurisdicción sobre el divorcio y la repartición de los bienes conseguidos en el matrimonio -casados en régimen de separación de bienes- debería ser en España, al haber presentado él primero la demanda. Lejos de ayudar, lo que estaba provocando este cruce de demandas, además de gastos, era un escándalo mediático, del que el cantante ha querido huir, para no perjudicar su imagen pública y evitar que detalles de su vida privada sigan saliendo a la luz. En esta ocasión, al igual que con las otras madres de sus hijos, se han resuelto los problemas legales y así podrá seguir manteniendo una buena relación por el bien de los más pequeños.

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