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Un avión que no contamina: el proyecto de Airbus con hidrógeno que despega una nueva era en la industria

Un avión que no contamina: el proyecto de Airbus con hidrógeno que despega una nueva era en la industria

El fabricante europeo acelera su transformación en un periodo de reducción de ventas con el anuncio de una aeronave propulsada por hidrógeno

Ya no es una moda. Ni un sueño. La lucha por el medio ambiente es una realidad. En la carrera por la descarbonización de la industria aérea, el fabricante europeo Airbus ha presentado varios modelos de avión propulsados por hidrógeno que, según los planes, operarán en un plazo de quince años. Se trata de la primera aeronave de pasajeros con cero emisiones.

El proyecto, bautizado como «ZEROe», viene precedido de una serie de inversiones en combustibles alternativos y modificaciones aerodinámicas para mejorar la eficiencia de las aeronaves. Una idea que pretende invertir la tendencia que se ha acelerado durante la pandemia donde los vuelos han generado una gran controversia como agentes contaminantes. Los diseños anunciados conciben el uso de este elemento al producir vapor de agua en su sistema de combustión en lugar de dióxido de carbono como sucede en los reactores.

Por el momento, son tres los diseños que se han definido para la primera fase por parte de Airbus, que ha sufrido la mayor crisis financiera de su historia. Uno de ellos tiene forma de ala combinada en forma de uve inspirado en el célebre Stealth Bomber o «bombardero furtivo» del ejército estadounidense. Los primeros prototipos se probarán en 2025, aunque la compañía asegura que tendrá modelos comerciales para 2035.

Los otros dos presentan diseños convencionales de gran capacidad con turbohélices híbridos de hidrógeno y con turboventiladores. Un diseño de turbofán -caracterizado por disponer de un ventilador en la parte frontal del motor- permitirá dar cabida a entre 120 y 200 pasajeros con un alcance de más de 2.000 millas náuticas (3.704 kilómetros) y será capaz de completar vuelos transcontinentales. Estará propulsado por un motor de turbina de gas modificado que funciona con hidrógeno en lugar de combustible de avión. Así, el hidrógeno líquido se almacenará y distribuirá a través de tanques ubicados en la parte de atrás.

El segundo modelo presentado tiene un diseño de turbohélice y permitirá trasladar a 100 pasajeros. Utilizará un motor turbohélice en lugar de un turbofán y también propulsado por un sistema de combustión de hidrógeno en motores de turbina de gas modificados. Será capaz de viajar más de 1.000 millas náuticas (1.852 kilómetros), por lo que estará orientado a viajes de pequeña escala. El más llamativo en concepto de diseño tendrá un cuerpo de ala combinada y albergará hasta 200 pasajeros. Sus alas se fusionarán con el fuselaje y funcionarán con un motor de tipo turbofan.

Con este proyecto, la multinacional con sede en Blagnac (Francia) se ha desviado de otros planteamientos adoptados por la industria de la aviación que ha explorado las posibilidades de los aviones con motores eléctricos para lograr el objetivo de vuelos con cero emisiones.

El hidrógeno -señala- ofrece «una promesa como combustible de aviación limpio». Sin embargo, expertos han mostrado sus dudas sobre esta transición eléctrica al asegurar que no están concebidos para largas distancias. En cambio, el hidrógeno ha despertado importantes dudas sobre posibles problemas de seguridad por la necesidad de almacenar a hidrógeno líquido potencialmente inflamable.

«Este es un momento histórico para el sector de la aviación comercial y tenemos la intención de desempeñar un papel de liderazgo en la transición más importante que esta industria haya visto jamás. Los conceptos que presentamos ofrecen al mundo una imagen de nuestro deseo de impulsar un futuro de vuelos sin emisiones», señaló en un comunicado Guillaume Faury, consejero delegado de Airbus. «Creo firmemente que el uso de hidrógeno, tanto en combustibles sintéticos como como fuente de energía primaria para aviones comerciales, tiene el potencial de reducir significativamente el impacto climático de la aviación».

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