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Por qué el Samsung Galaxy Fold sirve para poco y nada

Por qué el Samsung Galaxy Fold sirve para poco y nada

No es que la idea sea mala, que no lo es, sino que, por lo menos hasta ahora, está poco madura y mal realizada

Cuando se anunciaron los primeros móviles plegables, primero Samsung y después Huawei, parecía que se iban a comer el mundo. La idea de un teléfono que se convierte en un tableta y que cabe en un bolsillo cautivó la imaginación de muchos. Y no es que la idea sea mala, que no lo es, sino que, por lo menos hasta ahora, está poco madura y mal realizada. Y entre los dos modelos en disputa, la peor parte de la lleva el Galaxy Fold de Samsung.

Veamos. Para empezar, se trata de un dispositivo tosco, pesado y que cuesta más de 2.000 euros . Sus 276 gramos exceden con mucho el peso al que está acostumbrado cualquier usuario de un teléfono móvil. Cerrado, además, es tremendamente grueso y alargado. Más bien parece un ladrillo que nadie en su sano juicio se guardaría en un bolsillo del pantalón.

La pantalla externa, sin embargo, que es la que se ve cuando el dispositivo está plegado, y la que, por lo tanto, veremos más a menudo, apenas tiene 4.7 pulgadas. Si queremos más superficie tendremos que abrir el terminal y, así si, podremos disfrutar de una pantalla de 7.3 pulgadas. Lo cual se acerca al tamaño de un tablet. A uno de los pequeños, pero a un tablet.

Ahora bien, ¿vale realmente la pena gastar 2000 euros largos para tener un “tablet” de 7,3 pulgadas, cuando cualquier móvil convencional luce ya pantallas de 6,5 pulgadas (algunas incluso mayores) por menos de la mitad de ese precio?

A pesar de ello, puede haber quien piense que sí. Pero hagamos la siguiente reflexion. Se trata, no lo olvidemos, de una pantalla plegable. Y eso significa que hagamos lo que hagamos, después de unos cuantos usos se marcará en el centro. Si, no es nada exagerado, pero basta con fijarse un poco para ver un ligero abultamiento que va de arriba abajo, justo por el doblez. No es que moleste mucho, pero hace aguas y distorsiona la Imagen, algo inaceptable en un dispositivo con ese precio.

Pero aún hay más. Por cuestiones de diseño, la Pantalla desplegada es cuadrada. Y eso significa que cuando queramos disfrutar de una película, que normalmente estará en formato 18:9 (es decir, rectangular) tendremos dos enormes franjas negras arriba y abajo. Si, se puede ampliar la imagen y obligarla a que encaje en el formato cuadrado, pero entonces solo veremos la parte central de la película...

La partición de la pantalla del Galaxy Fold para la multitarea, sin embargo, funciona bien y cumple con solvencia su objetivo. Pero insisto, el efecto es apenas algo mejor que el que tenemos dividiendo la pantalla de cualquier móvil de 6.5 pulgadas. Haremos lo mismo, pero por mucho menos dinero. En el apartado fotográfico, el Galaxy Fold tampoco está a la altura de otros móviles, incluso de la misma marca. Si, es cierto que hace buenas fotografías, pero mediocres si las comparamos con las que podemos conseguir con un HUAWEI P30, un IPhone 11, o incluso con las del Note 10 del propio Samsung.

En resumen, los posibles compradores del Galaxy Fold cambiarán 2020 eurazos por un teléfono pesado, grueso (no es cómodo ni agradable llevárselo a la oreja) y con con una pantalla pequeña. Y cuando lo abran tendrán, también, una pantalla pequeña de tablet, con marcas en el centro y cuadrada, incómoda para ver contenidos multimedia o para jugar, aunque algo mejor para trabajar. ¿Vale realmente la pena? Que cada uno saque sus propias conclusiones...