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El proyecto más ambicioso de Facebook se resquebraja

El proyecto más ambicioso de Facebook se resquebraja

La iniciativa Libra, por la cual el gigante de las redes sociales pretendía lanzar en 2020 su propia criptomoneda, pierde respaldo de sus principales valedores y, junto con la investigación del gobierno estadounidense sobre Zuckerberg, va camino de tropezar antes de su materialización

Iba a ser revolucionario. Pero va camino de quedarse en entre bocetos e informes preliminares. El proyecto Libra, por el cual Facebook pretende lanzar su propia criptomoneda en 2020, va camino de quedarse en nada. En un simple avance por culpa de dos motivos; la apertura de varias investigaciones por parte del «establishment» y, la más importante, la espantada de varias empresas que habían mostrado públicamente su respaldo.

Son ya varias las marcas que se quedan fuera, desde los proveedores Visa y MasterCard, a firmas digitales como eBay, PayPal o Stripe. Por el momento, solo queda una firma de pagos, PayU, que continúa ofreciendo su apoyo, así como otras firmas Vodafone, Coinbase, Uber o Lyft. Estos movimientos responden a las crecientes dudas sobre su posible impacto en la economía tradicional y las consecuencias adversas.

Un escenario atípico que anticipa las próximas declaraciones ante el Congreso de Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, en donde debe esclarecer los detalles de Libra. Los miembros fundador de esta futura moneda virtual se reúne este lunes para reiterar el apoyo al proyecto a pesar de la deserción de varios socios y el escepticismo generalizado por expertos.

Desde el primer momento en el que se conocieron las intenciones de Facebook de crear un método de pago alternativo a los canales bancarios tradicionales, las dudas alrededor de su posible viabilidad no han dejado de crecer. Programada para mediados de 2020, esta moneda digital está concebida para funcionar, aunque con matices, como un «Bitcoin». Usada, en principio, para autorizar pagos dentro de la red social y otros servicios de la compañía. Pero a diferencia de Bitcoin, Libra estará administrada por una asociación regulatoria con sede en Ginebra (Suiza) y respaldada por una cartera de «baja volatilidad».

El consorcio encargado de garantizar la gobernanza de la futura moneda debía contar con los 28 miembros fundadores y alcanzar hasta un centenar de miembros a partir de entonces. Poco a poco se han quedado descolgada muy rápidamente lo que supone un enorme varapalo para el proyecto que ha generado cierta hostilidad entre los reguladores y gobiernos de Estados Unidos y Europa. Todos ellos se han mostrado preocupados por las dudas sobre la privacidad de la compañía Facebook y el cuidado de los datos personales de sus usuarios. Temen, incluso, que Libra se emplee para saltarse a las autoridades fiscales de los países.