Salud

Tomar carbohidratos ricos en fibra se asocia con menor riesgo de cáncer de mama

Tomar carbohidratos ricos en fibra se asocia con menor riesgo de cáncer de mama

Un estudio sigiere que es más importante fijarse en la calidad de los carbohidratos que en la cantidad

Tomar carbohidratos de más calidad, que tienen mayor contenido en fibra dietética, menor índice glucémico, con preferencia por los sólidos frente a los líquidos, y de grano entero o integral, se asocia a un menor riesgo de padecer cáncer de mama, principalmente en mujeres premenopáusicas. Es la conclusión de un estudio, publicado en la prestigiosa revista «Clinical Nutrition», en el que han participado investigadores del CIBER de Obesidad y Nutrición (CIBEROBN) del proyecto «Seguimiento Universidad de Navarra» (SUN), dirigidos por Miguel Ángel Martínez-González y Estefanía Toledo.

Para este trabajo se analizó la información de 10.812 mujeres participantes del proyecto SUN, que proporcionaron, al inicio del estudio, abundantes datos sobre sus hábitos de vida, ejercicio físico, historial médico, frecuencia de consumo de 136 alimentos; y factores reproductivos e historial familiar de cáncer de mama. Estas mujeres, libres de cáncer de mama al inicio del estudio, fueron seguidas cada dos años durante una media de 12 años, tiempo en el que se confirmaron, mediante informes médicos, 101 casos nuevos de cáncer de mama.

«A pesar de que gran parte de la información acerca del consumo de carbohidratos como fuente de energía se refiere a la cantidad de los mismos en la ingesta, es muy importante tener en cuenta la calidad de los nutrientes. Por ello, lo evaluamos en este estudio y pudimos observar que la calidad de estos era más relevante que la cantidad total de carbohidratos ingerida», explica Andrea Romanos, autora principal, encargada de presentar el estudio, que realiza su tesis con una ayuda predoctoral de la Asociación Española contra el Cáncer en Navarra.

De acuerdo con los resultados, los investigadores consideran esencial «reducir el consumo de productos como batidos lácteos, bebidas azucaradas, zumos comerciales o embotellados, pan blanco, bollería industrial, golosinas y chocolatinas; y aumentar el consumo de legumbres, frutas, hortalizas, verduras, cereales de grano entero, como trigo, avena, quinoa, y elegir el arroz, la pasta y el pan en sus versiones integrales». «Desde el punto de vista de la investigación, advertimos la importancia de no centrarse solo en la cantidad de carbohidratos a consumir, sino también en su calidad para la prevención del cáncer y otras enfermedades crónicas», concluye.

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