Salud

Raquel Meroño: «A los Reyes Magos ya no les pido salud. Quiero estar enamorada»

Raquel Meroño: «A los Reyes Magos ya no les pido salud. Quiero estar enamorada»

La actriz se coronó como la reina de la última edición de «MasterChef Celebrity» y se situó, así, en primer plano tras años de disfrutar de una vida «tranquila»

De no saber ni freír un huevo, la actriz se coronó como la reina de la última edición de «MasterChef Celebrity» y se situó, así, en primer plano tras años de disfrutar de una vida «tranquila». Todavía en plena resaca de su victoria, semanas después de que se supiera su triunfo, Raquel Meroño (Madrid, 1975) cuenta a ABC las ganas que tenía de poder gritarlo a los cuatro vientos. «No podéis imaginar lo difícil que ha sido guardármelo, sobre todo a medida que fui avanzando en el concurso. Cuando empecé a tomar fuerza, todo el mundo me preguntaba. Y yo, que odio mentir, he tenido que hacerlo sin pestañear». Compartían su secreto sus padres, sus hermanas y sus hijas.

¿Y cómo logró que guardaran silencio? «Enseñándoles la cláusula que decía que la multa era, nada más y nada menos, que de ¡100.000 euros! Y a Daniela y Martina, además, las amenacé con quitarles la tele, el móvil y la tablet», dice entre risas. «Pactamos que todos repetirían la misma frase: “Yo sé como ha quedado y quién ha ganado, pero no lo puedo decir».

Cuando entró en el talent culinario, su meta era que no la echaran a la primera, «porque las niñas, que tienen 14 años, se morían de vergüenza». Y solo a partir del sexto programa empezó a pensar que cabía la posibilidad de llegar a la final. «Cuando Josie o Gonzalo Miró me eligieron por primera vez para dirigir un equipo, me sentí muy bien y muy orgullosa».

De entre todos los concursantes, su gran apoyo fue su tocaya Raquel Sánchez Silva: «Me escribió una carta muy poderosa y maravillosa que me hizo llorar. Y, a partir de ese momento, decidí ir a por todas. Fue el empujón que me llevó hacia arriba. La «buena onda» con todos sus compañeros fue una constante para ella, pero en Laura Sánchez y La Terremoto de Alcorcón es donde Raquel encontró sus muletas. «Para que luego digan que las mujeres no nos apoyamos», bromea.

¿Has seguido cocinando desde que terminó el programa? «Por supuesto. Con la que ha sido mi coach. Todo esto no habría sido posible sin Bárbara Buenache. Durante las 12 semanas que duró el concurso, cuando no estaba rodando, estaba con ella trabajando de 10 a 12 horas al día». La propia Buenache le ayudó a preparar su menú de Navidad -bisqué de langostinos, coulant de castañas y ravioli de queso y lingotes de cochinillo- y el de la reciente Nochevieja: vichyssoise de castaña y boletus, besugo a la madrileña y cheesecake de turrón.

Lo que es evidente es que sus delicias culinarias no han dejado huella en su impactante físico. «Practico yoga y el ayuno intermitente. A las 8 de la noche dejo de comer y desayuno a las 12 del mediodía, y me está funcionando increíblemente bien. Salto de la cama a la ducha, y de la ducha al gimnasio. Luego, me bebo mi agua de limón y tomo los nutricosméticos Pandora que nos recomendó Nicolás Coronado para la memoria. Y lo noto en la piel, en la concentración y en que, a pesar de no desayunar, tengo muchísima energía».

Sus planes de futuro incluyen seguir con la gestión del restaurante que comparte con su ex, Santi Carbones (Carbones 13, en la localidad de Tarifa), y de su firma de mobiliario para hostelería Rock and Loft -«estoy feliz, porque acabo de terminar de hacer el interiorismo de un hotel en Formentera, del grupo Pacha, con mis muebles para Malam Design»-, y no da abasto con las colaboraciones con firmas en las redes -«aprovechando el momento que estoy viviendo»-. Pero hacer una serie sería su siguiente sueño. «Coger un guión, volver a destriparlo... Vamos a poner la energía para que pase eso». ¿Y qué le va a pedir a los Reyes Magos? «Amor. Como salud lo va a pedir todo el mundo, y seguro que va a llegar, yo lo que quiero es estar enamorada».

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