Salud

Las alergias y el asma no son factores de riesgo o agravantes de la infección por Covid-19

Las alergias y el asma no son factores de riesgo o agravantes de la infección por Covid-19

Según Mariana Castells catedrática de la Universidad de Harvard y también consejera de la Fundación Gadea

según estudios realizados en China.

La catedrática de la Universidad de Harvard y directora del Programa de De Sensibilización a Fármacos del Brigham and Women's Hospital de Boston (Estados Unidos), Mariana Castells, ha asegurado que, según estudios realizados en China, las alergias y el asma no son factores de riesgo o agravantes de la infección por el nuevo coronavirus.

«Los síntomas de la alergia no incluyen fiebre y normalmente responden a antihistamínicos. Además, la tos está directamente vinculada con episodios de asma para lo que se aplican inhaladores antinflamatorios o broncodilatadores. Según las últimas investigaciones de China y Corea, las alergias, en general, y el asma, la urticaria, las alergias alimenticias y anafilaxis no son factores de riesgo o agravantes para la infección por Covid-19», ha comentado la también consejera de la Fundación Gadea.

Del mismo modo, ha comentado que, al estar confinados en casa, los alérgicos a pólenes estacionales van a estar durante esta primavera, que ha comenzado el pasado viernes, estarán «más protegidos» por la falta de exposición, si bien ha avisado de que «aquellos más sensibles» al polvo o los animales pueden desarrollar más síntomas.

La sintomatología alérgica más común es la rinitis, la mucosidad, los estornudos o la tos y, aunque es difícil distinguirlo de un catarro, este tipo de alergias no suelen aparecer repentinamente.

Por su parte, el jefe de sección de Neumología y Alergia Respiratoria del Hospital Clínico de Barcelona y consejero de la Fundación Gadea, Antonio Torres Martí, ha recordado que la sintomatología alérgica más común es la rinitis, la mucosidad, los estornudos o la tos y, aunque es difícil distinguirlo de un catarro, este tipo de alergias no suelen aparecer repentinamente.

«Están presentes en el organismo durante muchos años y, como tarde, aparecen en la fase de adulto joven, al entrar en contacto con un agente externo y sensibilizarse. En cualquier caso, los niveles dependerán de la inducción de la contaminación y el clima, si el polen no está flotando en el ambiente, menos impacto tendrá en las personas alérgicas», ha zanjado.