Salud

Dolor de espalda: El tratamiento bueno, efectivo y «barato» para aliviarlo

Dolor de espalda: El tratamiento bueno, efectivo y «barato» para aliviarlo

El ejercicio reduce el dolor en más de un 20%, según un reciente estudio

Seguro que está en la lista de sus propósitos de año nuevo, en los primeros puestos. Si ya lo hacía; hacerlo más y, si no, empezar a hacerlo. Hablamos del ejercicio, uno de los grandes protagonistas del mes de enero. No importa si lo ha hecho antes o no, ni la edad ni condición, ni si está o no en forma, lo importante es hacerlo. Por si no teníamos suficientes motivos para creer en su poder, ahora se ha demostrado que practicarlo también es clave en el tratamiento del dolor lumbar. Y es que según un meta-análisis de datos individuales, realizado por 35 investigadores internacionales -que han compendiado y reanalizado los datos de los 3.514 pacientes que habían participado en los principales ensayos clínicos realizados en todo el mundo para evaluar el efecto del ejercicio en el tratamiento del dolor lumbar- «el ejercicio reduce el dolor en más de un 20%, mejora el grado de discapacidad en un 23% y ofrece un 380% más de posibilidades de sentirse globalmente recuperado».

Al parecer, su efecto es mayor en los pacientes que no tienen un índice de masa corporal elevado, que toman fármacos para controlar su dolor y que no deben realizar grandes esfuerzos físicos en su trabajo. Pero, si no es su caso, no se preocupe, también le beneficia. «Este estudio confirma que el ejercicio tiene un efecto positivo y de magnitud significativa en todos los pacientes. Sus resultados no permiten individualizar el ejercicio más efectivo para un paciente concreto, pero resultados previos sugieren que, aunque en algunos pacientes un tipo específico de ejercicio pueda ser mejor que otro, las diferencias entre un tipo de ejercicio y otro son relativamente pequeñas, y menores que las diferencias entre hacer cualquier tipo de ejercicio y no hacerlo.

Lo fundamental es practicar algún tipo de ejercicio de manera regular, sea el que sea, y mantenerlo en el tiempo», señala Francisco Kovacs, de la Unidad de Espalda Kovacs del Hospital Universitario HLA-Moncloa, director de la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda (REIDE) y único investigador español participante. Además, es beneficioso «con independencia del sexo, nivel educativo o edad del paciente, el tipo de ejercicio aplicado, la manera de realizarlo (individualmente o en grupos), la intensidad del dolor, la existencia o no de dolor irradiado y otras muchas características individuales», añade.

Su resultado ha sido publicado en la revista científica más importante del mundo en el ámbito de la medicina deportiva, «British Journal of Sports Medicine».

«El ejercicio ha demostrado muchos efectos positivos sobre muy diversas afecciones (incluyendo, además de la lumbalgia y otras dolencias osteomusculares, enfermedades cardiovasculares, metabólicas y psicológicas). Además de tener pocas contraindicaciones absolutas, carecer de efectos secundarios y ser tremendamente barato (obviamente si se desea puede encarecerse, pero muchos deportes tienen un coste cercano a cero, como correr, nadar o hacer gimnasia en instalaciones públicas). Por eso, en el ámbito sanitario hace tiempo que se considera a la vez un tratamiento y una medida preventiva, y se prescribe en la sanidad pública y privada», afirma Kovacs.

Un argumento importante teniendo en cuenta que el dolor lumbar inespecífico es la primera causa de discapacidad en todo el mundo, y el dolor crónico que genera más gasto social. «Desde el punto de vista investigador, este estudio identifica factores que se asocian a la magnitud del efecto del ejercicio, lo que es necesario para poder diseñar nuevos estudios que exploren la posibilidad de que, en el futuro, se pueda individualizar con una base científica el tipo de ejercicio que es más probable que beneficie más rápida o intensamente a un paciente concreto», concluye.