Salud

Colitis ulcerosa: Una enfermedad incapacitante cada vez más extendida

Colitis ulcerosa: Una enfermedad incapacitante cada vez más extendida

Su origen y su cura todavía se desconocen, pero algunas invetigaciones han conseguido establecer un vínculo entre la enfermedad y los hábitos de vida

Los síntomas que provoca la colitis ulcerosa incapacitan a la persona que la sufre y aparecen de manera constante en forma de brotes. Es la enfermedad inflamatoria intestinal más común y afecta a las personas a partir de los 15 ó 30 años, aunque suele observarse un repunte de actividad a partir de los 50. «Estamos hablando de gente joven que sufre diarrea con sangre y un fuerte dolor y que tiene que ir siete u ocho veces al baño, con varias deposiciones nocturnas, por lo que te incapacita para hacer tu día a día, tu vida social, trabajar e, incluso, estudiar», asegura Manuel Barreiro, presidente del Grupo Español de Trabajo en Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa (Geteccu).

Solo en 2017 se diagnosticaron 4.000 nuevos casos en España, una cifra que crece cada año y que «es de las más altas en todo el mundo, superando a la de algunos países del norte de Europa», según el experto, que también es Responsable de la Unidad de Enfermedades Inflamatorias en el Hospital Clínico Universitario de Santiago-CHUS.

El origen de la colitis ulcerosa se desconoce y su cura aún está pendiente. No obstante, Barreiro explica a ABC que diferentes investigaciones internacionales han conseguido establecer un vínculo entre la enfermedad y los hábitos de vida del paciente, lo que puede justificar que la enfermedad esté más presente en países más desarrollados. Aun así, el experto asegura que son muchos los factores que pueden «despertar» la enfermedad. Otra de las teorías que señala es que «puede ser una alteración de la microbiota o flora intestinal lo que provoque la inflamación». Hasta el estrés puede hacer que «algo que está dormido se active y comience a manifestarse la enfermedad inflamatoria», detalla Barreiro.

Además de los factores ambientales e inmunológicos, la genética «juega un papel importante, lo que no solo significa que se pueda transmitir de padres a hijos, sino que indica que hay personas con una mayor predisposición genética a padecer la enfermedad», aclara el presidente de Geteccu.

Para controlar los brotes hay multitud de tratamientos, pero muchos no responden a los mismos y necesitan terapias adicionales. Barreiro sostiene que esto ocurre porque «al no conocer la causa, no tenemos terapias específicas para tratar la enfermedad. Lo que sí podemos hacer es paliar los síntomas y frenar los efectos de la misma». Uno de los últimos tratamientos que -según el experto- «debe dar esperanza e ilusión» a los pacientes es el principio activo tofacitinib. Se diferencia del resto en que su ingesta es oral, «lo que es una ventaja porque muchos otros fármacos son inyectables o subcutáneos, que son más incómodos para el paciente», indica.

Dentro del grupo de las enfermedades inflamatorias intestinales, la colitis ulcerosa es la más común, pero le sigue de cerca la enfermedad de Crohn. La primera afecta solo al intestino grueso, mientras que la segunda implica a cualquier tramo del aparato digestivo. En cuanto a los síntomas, en la enfermedad de Crohn son comunes las fístulas, los abscesos y suele acompañarse de pérdida de peso. Sin embargo, en la colitis ulcerosa, es característica la diarrea con sangre porque «hay úlceras en el intestino grueso que, al rozar con las heces, provocan un sangrado», explica. Pese a que en comparación la colitis ulcerosa puede parecer más inofensiva, provoca anemia si el sangrado es grave y «un 30% de los pacientes que sufren la enfermedad pueden tener manifestaciones extraintestinales».