Opinión

Y lo llaman ¡progresismo!

Y lo llaman ¡progresismo!

Viviremos el día en que estas leyes de eutanasia se verán como epítome de la deshumanización

Gante, al norte de Bélgica, es la hermosa ciudad flamenca donde en febrero de 1500 nació nuestro emperador Carlos I. Salió relativamente ilesa de las guerras mundiales y conserva un patrimonio monumental fabuloso, que la convierte en una joya. Hoy cuenta con 260.000 vecinos, con buen nivel de vida gracias al puerto, la universidad y el turismo. La Europa próspera.

Días atrás, una lluvia de aplausos desde la bancada del público resonó en la Corte de Justicia de Gante. ¿A qué venía la explosión de júbilo? Tres médicos acababan de ser absueltos de una acusación de «homicidio» por aplicar en 2010 la eutanasia -una inyección letal- a una mujer de 38 años, Tyne Nys. Sus padres y hermanas habían denunciado