Opinión

Virulencias

Virulencias

«Si me preguntan qué lección he aprendido de este tan súbito como dramático cambio de perspectiva, que ha mudado de la normalidad cotidiana a la excepcionalidad más escalofriante, lo resumiría de la siguiente manera: antes pensaba que el hombre era frágil y la humanidad fuerte, ahora he comprendido que el hombre es frágil y la humanidad también»

El último fin de semana de febrero participé en el III Festival de Filosofía de la ciudad de Málaga. La jornada final, en el que yo intervine, se convocó bajo el título «Por fin suenan las trompetas», por referencia, por supuesto, a las que tocarán siete ángeles el día del Apocalipsis para anunciar cortésmente a la nutrida concurrencia otras tantas catástrofes cósmicas que al punto se desencadenarán: lluvia de granizo y fuego mezclado con sangre, una montaña ardiendo que se precipita sobre el mar o una estrella que se descuelga del firmamento y cae sobre nuestro planeta. Mi conferencia versó sobre el problema del aburrimiento en la cultura contemporánea y las dificultades que tenemos para soportarlo, ansiosos como estamos de