Opinión

Una cumbre del clima vital

Una cumbre del clima vital

De la reunión deben salir las principales decisiones para un planeta más sostenible y limpio

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP25, que se inaugura hoy en Madrid, tratará de dar forma concreta a una situación que los expertos han descrito de forma angustiosa. Se trata de una reunión cuya envergadura asustaría a cualquiera y que la ciudad de Madrid ha sabido organizar cabalmente en un tiempo récord, lo que sitúa a la capital de España entre las grandes urbes del mundo. De la reunión deben salir las principales decisiones para un planeta más sostenible y limpio. Por encima de las discusiones sobre las distintas teorías acerca de lo que está sucediendo en la atmósfera y cuáles son sus causas, es evidente que necesitamos cambiar el paradigma de la energía hacia el uso de fuentes renovables y menos contaminantes -que además están mejor repartidas que los hidrocarburos- y el abandono hasta lo razonable de materias como el plástico y otros productos que amenazan el futuro de nuestros océanos. La salida de Estados Unidos debe ser aprovechada para reforzar el liderazgo indiscutible de Europa en este campo. Sin embargo, los responsables políticos mundiales deben ser capaces de mantener este proceso dentro de los límites del sentido común y evitar caer en una histeria inquisitorial. Los manifestantes pueden tener buenas intenciones, pero ignoran los efectos directos que tienen sus reclamaciones sobre la vida inmediata de millones de personas y de empresas. La cuestión es demasiado seria para dejarla en manos de los extremistas y aún menos de adolescentes caprichosas.