Opinión

Un sistema educativo fallido y lesivo

Un sistema educativo fallido y lesivo

El papel del profesor es determinante en un modelo en el que la excelencia ha sido marginada por el sistema

Elaborado por la OCDE y equivalente al Pisa en el ámbito del profesorado, el informe Talis sitúa a España en la última posición de los países más avanzados. El informe revela que más de la mitad de los profesores de Secundaria españoles suspenden por falta de preparación académica y carencias pedagógicas y prácticas, y que solo un tercio de este sector profesional está formado en el entorno de las tecnologías, clave para el desarrollo profesional de las nuevas generaciones. Los resultados que los alumnos españoles obtienen en la encuesta anual del informe Pisa tienen su origen en el abandono de una cultura del esfuerzo y el sacrificio -ligada al igualitarismo que pregona la izquierda- que desde hace décadas ha provocado una crisis no solo de carácter educativo, sino cívica y moral. El papel del profesor es determinante en un modelo en el que la excelencia ha sido marginada por el sistema, pero en cuya crisis intervienen las deficiencias -alarmantes, según los datos del informe Talis- de quienes tienen la responsabilidad de formar a los más jóvenes. Todo resta, y todo responde al mismo esquema, viciado de raíz. Nadie duda de la profesionalidad de unos profesores cuyas motivaciones, en cambio, no se desarrollan en el mejor contexto.

El «MIR educativo» que propone el PP, la evaluación continua del profesorado o la introducción de la investigación en las aulas de Secundaria son vías que han de ser exploradas para mejorar una enseñanza que ha quebrado en todos sus frentes. Los paupérrimos resultados que las universidades españolas han vuelto a registrar en el ranking QS completa el cuadro clínico de nuestro modelo educativo. Sus víctimas directas son los estudiantes, pero, a la larga, será España la que suspenda en un mundo definido por la exigencia y la competitividad.