Opinión

Un mínimo moral irrenunciable

Un mínimo moral irrenunciable

«Toda sociedad demanda un mínimo moral irrenunciable, prescriptivo y universalizable, capaz de responder a la cuestión del sentido de la libertad y la vida. Un mínimo moral fundamentado en valores del humanismo occidental revisitado como la persona, el individuo, la libertad, la dignidad del ser humano, la tolerancia, la pasión cívica o la prosperidad»

En lo que llevamos de siglo XXI, la moral -la conducta libre y responsable- se mueve en el seno de una contradicción. Por un lado, hemos heredado la moral de la época moderna que se consolida con los valores de la Ilustración y la Revolución francesa. A saber: la libertad, la autonomía individual, el deseo de alcanzar la sociedad reconciliada, la democracia, el dominio de la naturaleza, el mercado, el crecimiento o el progreso. Por otro lado, hemos heredado la moral posmoderna que gira alrededor del relativismo y el escepticismo. El detalle que retener: la posmodernidad sería el corolario lógico de la crisis -no sabemos si reversible o irreversible- de la modernidad. Me explico. Si por modernidad se entiende aquella