Opinión

Un consenso que debe perdurar

Un consenso que debe perdurar

«Hay un segundo motivo para estar agradecidos a los profesionales de la salud, y es que nos han permitido construir un consenso nacional en tiempos de división. Ojalá, una vez entrados por ese camino, recordemos aquel talento nacional para el consenso que tan fecundamente ejercimos hace más de cuarenta años y cuyo resultado fue la Constitución de 1978»

De mis enfermedades de infancia guardo dos recuerdos tan entreverados que me vienen a la mente en un solo galope: la dulzura de mi madre y la voz, a la vez escéptica y tranquilizadora, del doctor Castilla, diciendo que no tenía nada serio, después de una auscultación minuciosa y de mirarme la garganta con una pequeña pero potentísima linterna, que me fascinaba de tal modo que alguna vez la pedí como regalo de Reyes. Ángel Castilla Polo, Médico Puericultor del Estado, como decía su tarjeta, era un médico competente, liberal y cultivado, en la mejor tradición institucionista, y es difícil pensar en alguien que trajera más seguridad a aquella familia numerosa que componíamos siete hermanos y una hermana.

Sabiendo lo