Opinión

Trump amplía su guerra comercial y nos toca

Trump amplía su guerra comercial y nos toca

Trump intenta desviar la atención de sus graves problemas políticos, razones que no justifican en absoluto la imposición de esas medidas de represalia

El comercio es la mejor y más antigua fuente de riqueza para los pueblos. Los obstáculos y distorsiones al intercambio comercial son, por definición, indeseables. La posición del presidente estadounidense, Donald Trump, siempre dispuesto a crear o a incentivar el conflicto antes que a buscar soluciones, no llega en el mejor momento para Europa ni para nadie. Por buena que sea la situación económica de EE.UU., la desaceleración que está provocando este ambiente de incertidumbre acabará por afectarle también. La discusión sobre las ayudas públicas a la industria aeronáutica no es nueva ni se puede resolver castigando a sectores económicos como el vino o las aceitunas que no tienen nada que ver. La verdad es que los dos gigantes mundiales, el europeo Airbus y el norteamericano Boeing, compiten en un sector altamente especializado y es necesario que existan ambas para mantener la emulación positiva en el desarrollo tecnológico y para evitar el nacimiento de un monopolio mundial que sería dañino para todos. La OMC le ha dado la razón a EE.UU. en su reclamación contra Airbus y es solo cuestión de meses que haga lo mismo con Europa y sus quejas contra Boeing. Últimamente, el constructor norteamericano ha conocido problemas debido a los defectos en uno de sus modelos y Trump intenta desviar la atención de sus graves problemas políticos, razones que no justifican en absoluto la imposición de esas medidas de represalia, que van a alcanzar al sector agrícola español por un valor de mil millones de euros. La UE está obligada a contestar con la misma moneda y el Gobierno de España debe urgirle a que lo haga. De lo contrario Trump entendería que puede pasar por encima de Europa cuando le convenga.